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Contra la mistificación de la conciencia

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12.06.2026

La misa del papa León XIV en el estadio de Gran Canaria / Andrés Gutiérrez

Reconozco que mi pasión por los prólogos no casa con los tiempos que corren. Somos, en el mejor de los casos, nerviosos lectores de titulares. Con una urgencia patológica apenas parpadeamos o nos detenemos a escuchar con atención a mirlos o gorriones. Tal vez por eso nos cuesta derramar lágrimas o evitar la sordera momentánea ante los espectáculos que nos presentan con avidez los medios. Debo muchas cosas a mi antiguo profesor Santiago González Noriega (1942-2003). Compartimos en su día placeres gracias a delicias musicales como el ‘Requiem Alemán’ de Brahms, los últimos cuartetos de Beethoven –que tanto gustaban a nuestros respectivos padres- o la ópera ‘Castor y Pollux’ de Rameau. Otros de ellos, el amor por la Ilustración, el Psicoanálisis y la lectura. Y fue Santiago quien me recomendó, al principio de los ochenta, degustar la inteligencia que destilan los escritos de Stanislaw Lem, quien naciera en la ciudad de Lvov en 1921 –entonces, parte de Ucrania- y muriera polaco en 2006, en Cracovia. Lem atesoró conocimientos tan diversos como la medicina, la psicología, la astronáutica, las matemáticas o la cibernética y nos legó una obra ejemplar del género de ciencia-ficción: ‘Solaris’ (1971). Un texto poco conocido de Lem se tradujo al castellano con el título ‘Un valor imaginario’. Contiene un alegato práctico-imaginativo que reclama la nobleza irónica de componer prólogos. Se trata de prólogos tan ficticios como las críticas de libros inexistentes de otro de sus libros, ‘Vacío perfecto’.

En el prólogo ‘no ficticio’ al libro ‘Vacas, cerdos, guerras y brujas’ (Madrid, 1980), el antropólogo norteamericano Marvin Harris (1927-2001) –uno de los mentores de mi profesor de Antropología Cultural en la Universidad Autónoma de Madrid, Ubaldo Martín Veiga- hace una propuesta interesante en la línea de la Antropología Ecológica que, pienso, no ha perdido actualidad, a pesar de su dependencia grosera de muchos postulados marxistas. Les confieso que, en mi etapa como profesor, he usado y hasta abusado como recurso didáctico de los amenos libros y ejemplos de Harris (en su día, más conocido en Europa que en su país de origen, con el estigma del oportunismo asociado al escaso rigor académico) y no me arrepiento de ello. Harris se........

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