La paradoja preadolescente: lo que creemos rebeldía muchas veces es biología
Un grupo de preadolescenters / Studio Ai/Pexels
«¡Ha cambiado de la noche a la mañana!». Es una de las frases que más se escucha cuando las familias hablan de sus hijos entre los diez y los trece años. De repente ya no quieren ir al parque, les incomoda que los traten como niños, discuten por cuestiones que antes parecían insignificantes y buscan pasar más tiempo con sus amigos. Sin embargo, esos mismos niños que reclaman independencia siguen necesitando un abrazo cuando tienen un mal día, buscan refugio en casa cuando se sienten inseguros y, en ocasiones, incluso muestran comportamientos que nos recuerdan a etapas anteriores de la infancia.
Puede parecer una contradicción. En realidad, es una de las grandes paradojas de la preadolescencia.
Antes de interpretar estos cambios como un problema de conducta, conviene recordar que estamos asistiendo a una de las mayores transformaciones del desarrollo humano. El cuerpo comienza a cambiar, el cerebro atraviesa una profunda........
