El problema no es el niño que grita, es todo lo que pasa alrededor
La compra en el supermercado puede ser una aventura que pone a prueba la paciencia / Christian Naccarato/Pexels
Imagina una escena que se repite más de lo que a los padres nos gusta admitir: nuestro hijo llorando, con mayor o menor intensidad, en público. Ahora cambia el eje y mírala desde fuera, desde la perspectiva del espectador. ¿Cómo la ves ahora?
Ese llanto no se puede ignorar. Es un llanto que ocupa espacio, que se te mete en el cuerpo —sobre todo en los oídos— y que hace que todo el mundo deje de estar cómodo. El carrito parado en mitad del pasillo, una madre agachada intentando contener lo que ya no se contiene, gente pasando más despacio de lo normal… o más........
