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'Kurios', del Circo del Sol, en Málaga: lo que un circo puede enseñarnos sobre la vida

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Uno de los espectaculares saltos de 'Kurios' / Matthew Tsang

Desde el pasado jueves, la gran carpa de Cirque du Soleil forma parte del paisaje malagueño. Bajo ella se representa 'Kurios: Gabinete de Curiosidades', un espectáculo que mezcla imaginación, música en directo, humor, acrobacias imposibles y una estética que parece salida de una novela de Julio Verne. Acudí junto a mi familia esperando disfrutar de una buena tarde. Salí con unas cuantas reflexiones inesperadas en la cabeza.

Hay espectáculos que se disfrutan. Y luego están los que se quedan a vivir una temporada en tu cabeza. Eso me ha pasado con 'Kurios'..

Fui con Victor y Nico. Entré esperando pasar una buena tarde y salí pensando en la vida, que es una de esas cosas que ocurren cuando uno menos se lo espera.

Una de las cosas que más valoro del Cirque du Soleil es que no necesita animales para asombrar a nadie.

La imaginación, el talento, la música y unos acróbatas capaces de desafiar las leyes de la física parecen más que suficientes.

Además, me gusta que Málaga sea una ciudad donde los circos con animales están prohibidos.

Luego están los toros, claro. Porque al parecer meter a un tigre en una pista nos parece una barbaridad, pero clavarle banderillas a un toro sigue teniendo defensores entusiastas. La especie humana es algo fascinante.

Desde el primer momento tuve la sensación de entrar en una realidad paralela situada en algún lugar entre una estación de tren de principios del siglo XX, una novela de Verne y el sueño de un inventor excéntrico después de cenar demasiado fuerte.

Había locomotoras imposibles, científicos locos, gramófonos, criaturas mecánicas, personajes que parecían salidos de un reloj suizo averiado y una cantante capaz de aparecer en los lugares más inesperados.

La música, protagonista

Normalmente la música permanece escondida, como si........

© La Opinión de Málaga