Advertencia al lector
Oprah Winfrey, en la Convención Nacional Demócrata de 2024. / AP
Cientos de miles de libros han incluido a lo largo de la historia toda clase de advertencias sobre la forma en que conviene leerlos. Las fórmulas admiten numerosas variaciones. Una de las más habituales aclara que el libro, pese a lo que pueda parecer, es una obra de ficción; que sus personajes no se corresponden con personas reales y que cualquier parecido con alguien concreto, al igual que cualquier semejanza entre los hechos narrados y la realidad, es pura coincidencia.
Un segundo grupo de advertencias se limita a precisar que la obra está basada en hechos reales. Y todavía existe una tercera categoría: la de quienes aseguran que todo sucedió exactamente como se cuenta, sin invenciones ni alteraciones. Tal vez todas esas prevenciones podrían resumirse en una sola frase, aunque pocos autores estarían dispuestos a escribirla: «Hola, soy escritor y tengo miedo de lo que vayas a pensar de mi libro». Más raro aún sería encontrar una declaración como esta: «Lector, me da igual lo que pienses».........
