La ciudad derrotada
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga. / Álex Zea
Madre mía qué desastre, tú. Málaga vuelve a ser derrotada. Después de no ganar la candidatura a Capital Europea de la Cultura 2016, de no lograr la Exposición Internacional de 2027 y de renunciar a ser sede del Mundial de 2030, la ciudad no ha superado ni el primer corte para ser sede de la nueva Autoridad Aduanera de la Unión Europea (EUCA).
La candidatura malagueña, presentada en Bruselas como una propuesta «sólida y competitiva» (tus ganas) quedó ayer fuera de la fase final de selección, a la que sí accedieron Roma y Lille, para que, finalmente, la ciudad francesa haya sido la elegida.
Al alcalde De la Torre le faltó tiempo para echarle la culpa al Gobierno. Joder con Sánchez, a ver si mató a Julio César. No estuvo el regidor esta vez tan complaciente, y educado, como con Óscar Puente. Le salió al paso el subdelegado del Gobierno, Javier Salas, que invitó al primer edil a hacer una reflexión, dado que éste siempre ha fallado en canalizar con éxito las aspiraciones internacionales o de albergar sedes de algo.
Aquí se buscan más rápido culpables que soluciones. Las soluciones a todo esto podrían ser tres: cambiar de alcalde, cambiar de aspiraciones o persistir. Los que dicen que también nos podría apoyar más el Gobierno son los que dicen que no hay que recurrir al Gobierno por que es gafe y nos tiene manía.
Capital Internacional de los Verdiales sí podríamos ser. O sede del Lobby Internacional de los Apartamentos Turísticos. Málaga se ha transformado mucho y casi en todos los aspectos, casi, para bien, pero a lo mejor los que nos visitan no se lo están contando bien al resto del mundo. Tanto insistimos en que aquí lo que hay es un gran ecosistema tecnológico y sol y la playa que igual no nos dan una sede de nada porque piensan que aquí estamos todos o en el chiringuito o inmutables delante de un ordenador con unas gafas de pasta y un té verde todo el día. No descarten que, técnicamente, estemos mal asesorados en esto de optar y ser candidatos. Demasiado tuercebotismo. Lo de no albergar, no ser sede, del Mundial, por ejemplo, no estuvo bien explicado y supuso un fallo sistémico institucional en Málaga y de una mediocridad de miras sin precedentes. De aquellos polvos, esta cazurrez.
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Tomémoslo con espíritu deportivo, qué remedio, consolémonos todos en la lucha final, que a lo mejor ni es final ni es lucha. Ya habrá otras oportunidades. Tal vez en 2250. Nos conviene la moral del Alcoyano, menos trompazos institucionales y prepararnos mejor las cositas.
Francisco de la Torre
