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El Guadalmedina no lo arregla ni tu tía

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18.03.2026

El Guadalmedina, con el cauce lleno

El Ayuntamiento de Málaga ha pedido a la Junta de Andalucía un millón de euros para iniciar la redacción de la primera fase del Plan Guadalmedina. Ojo: «iniciar». Ojo: «Primera fase». Y así estamos desde Cánovas o desde el Cid Campeador. Ay, payo, dame argo, dice el Ayuntamiento, ahora, a la Junta por ver si encuentra un paganini. 26 años lleva el PP gobernando Málaga capital y no ha hecho por el Guadalmedina, y por su integración en la ciudad o acondicionamiento del cauce, nada. Nada. Exactamente lo mismo que el PSOE en su época.

Mucho bla, bla, bla y ahora el camelo de los puentes plaza pero lo único que hay son los plazos que el propio Ayuntamiento se pone para pedir dinero, que paguen otros y no hacer nada. No hay plan, no hay cauce decente. De vez en cuando se desbroza de maleza y mierda el margen del cauce y listo. De vez en cuando los embalses se alivian y el Guadalmedina parece un río. Encuentra su vocación. Lleva agua. Los turistas y nativos se hacen fotos y la ciudad adquiere una bandita sonora casi inaudible pero agradable: el ruidín que el agua hace buscando suavemente morir en el Mediterráneo.

Un millón. Menos da una piedra y además, hace daño. Está por ver que la Junta suelte la pasta, pero ya puestos, y con la confianza que hay entre las dos administraciones, del mismo partido, en tanta sintonía alegre, con tan proverbial y franca colaboración, se podría haber pedido, qué sé yo, tres millones. O dos. O uno y medio. O un viaje gratis en barca en el Retiro. También pueden comprar el cupón de la ONCE del Día del Padre, que este año viene con un premio de 17 millones, no veas la cantidad de «inicio» de proyectos y redacción previa del anteproyecto del tal Pascual pueden hacerse con 17 millones.

El Guadalmedina, cicatriz incurable, ya casi símbolo de nuestro carácter como tener inacabada la Catedral o empantanados y cochambrosos los dos señeros edificios que sirven de puerta al Centro: Correos y Hacienda. El lío que nos une.


© La Opinión de Málaga