menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Qué será de mis libros cuando yo no esté

8 0
15.08.2026

Una lectura sosegada. / l.o.

“Si quieres vivir muchas vidas lee libros, pero si quieres vivir siempre escríbelos”. Creo que alguien ya pronunció esta frase que a mí me parece paradigmática. La gente suele, o solemos, leer libros para conocer las vidas que describen o narran. Nos identificamos con los personajes y, de forma vicaria, a través de ellos, vivimos la trama y los avatares que nos presentan las novelas, relatos o biografías que se plasman en los textos que conforman el contenido del libro.

Nuestro amigo el libro

El libro, en el primer caso, es el amigo con el que queremos compartir parte de nuestra experiencia vital. Buscamos en él su propia vivencia, aunque sea ficticia, donde la fantasía del autor nos lleva, mediante su creatividad, a un mundo ignoto que nos va descubriendo en su narrativa, una historia imaginaria o real mostrando la diversidad existencial del ser humano. El libro nos presenta unos personajes singulares, a los que nos acercamos para conocer su vida y forjar una relación virtual, que nos enriquece aportando una nueva experiencia que, presumiblemente, nunca hubiéramos conseguido vivir por las limitaciones y condicionantes que nuestro contexto existencial nos impone. El libro es como un sueño, una ensoñación que nos permite vivir lo no vivido mediante la proyección que hacemos al identificarnos con sus personajes.

Ese aprendizaje vicario realizado a través de las vivencias ajenas, aunque fueran imaginarias, nos satisface ciertas necesidades de desarrollo personal mediante la proyección. El libro amigo es aquel que nos ayuda a crecer, el que nos acompaña en esa nueva ruta de la vida que nos presenta tantas novedades e invita a vivirlas. Es un amigo y consejero que nos permite acceder al subconsciente freudiano sin provocar o crear trauma alguno o disonancia que nos atrape en la culpa, por muy cruel y despiadada que sea la conducta del personaje.

La identificación con el personaje

¡Qué maravilla sentirnos críticamente sádicos asesinos, héroes o villanos, apasionados amantes, santos o virtuosos, inteligentes científicos, o poderosos señores, liberándonos de........

© La Opinión de Málaga