Málaga, una atracción para el viandante
Pavimento Fuerte San Lorenzo / l.o.
Deambular por Málaga es una sana costumbre que conjuga gozar de su atractivo y dar rienda suelta el pensar mientras caminas. Siempre practiqué este sano ejercicio haciendo valer estas dos opciones que ofrece el recorrer sus calles y enfrentar su monumentalidad y calidad de vida, que, en mi opinión, va alcanzando su debida calidad.
El sano ejercicio de transitar la ciudad
Perdí, en gran medida, ese sano hábito cuando la pandemia nos acorraló y obligó al encierro. Un nuevo hábito sedentario se fue instalando y el acomodaticio organismo se sintió cómodo con la nueva rutina a pesar de las perniciosas consecuencias para la salud. Mas, mi mente, en un justo y moderado razonamiento, me reclama el retorno a aquel pasado donde el caminar por sus calles ofrecía un escenario tentador que llevaba a enamorarse de ella, a la par que facilitaba, a veces, la indispensable reflexión, paso a paso, sobre la esencia de la vida, posibilitando la introspección tan necesaria para el desarrollo y evolución personal. La andarina ruta del paseo marítimo avivaba una sensación especial y el magnetismo del agua despertaba sentires ancestrales de fusión… somos agua y del agua surgimos. Callejear por el centro siempre fue un buen deporte que te permitía descubrir rincones y edificios sorprendentes mientras te imbuías en su historia.
Málaga, en los casi 50 años que la habito, ha cambiado sustancialmente. En 1977, la ciudad tenía escaso atractivo turístico, urbano, cultural o monumental... a pesar de disfrutar de la espléndida luminosidad que le regaló la naturaleza por su estratégica ubicación. Goza de un excelente clima que, salvo momentos puntuales donde el terral la hace irrespirable, resulta templado, suave y apacible, balsámico y confortable.
Hoy día ha cambiado radicalmente. Sobre todo en la zona del centro, donde las políticas urbanísticas de la alcaldía se han volcado, en detrimento de los barrios periféricos que evolucionan a un ritmo muy inferior en servicios y limpieza. Proliferan los hoteles, contamos con numerosos museos, una apasionante actividad cultural, espacios de restauración con sus abundantes terrazas, aunque en exceso pues roban........
