El privilegio de vivir esta época
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump entregan el trofeo del Mundial de la FIFA 2026 a España. / EFE
No se sabe si vivir estos momentos a nivel nacional e internacional es una suerte o una desgracia. En todo caso parece que sí es un frenético y perturbador privilegio. Los acontecimientos se muestran entre imprevistos y disparatados. El mundo se ha convertido en una casa de locos, donde se perdió el respeto y la lógica se ve condicionada por los intereses de grupo más que por el interés social que beneficie a todo el colectivo. El humanismo se deteriora acosado por posiciones egoístas que redefinen conceptos básicos como libertad, igualdad, solidaridad, justicia social, ética, derechos y otros, a golpe de motosierra o lanzallamas. La falacia y el bulo se abren camino en el mundo de la comunicación con la clara intención de sembrar el desconcierto e, incluso, la desafección política rompiendo los principios del respeto y la lealtad, si alguna vez los tuvo.
Estamos en un proceso de deconstrucción del sistema para crear otro donde, como he referido en otras ocasiones, el poder cambie de manos. La soberanía popular, propia de la democracia, podrá dar paso a una etapa donde el ser humano sea súbdito de una nueva majestad fundamentada en el poder y el valor del dinero. El Estado, como garante de la libertad y protector del bienestar de la ciudadanía y elaborador de normas de convivencia a nivel nacional e internacional, va perdiendo su poderío en favor de los oligarcas y grandes corporaciones. El fin será la conquista del poder para someter al Estado y reconducirlo, tal vez, a una plutocracia en la línea de la propuesta que plantea el libro La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente, de Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska. Bajo mi punto de vista es una posición perturbadora, como se podría desprender del manifiesto de 22 puntos, que surge de sus planteamientos.
Pero, volviendo a poner los pies en la tierra, ya tenemos monstruos impersonales, sociedades anónimas dueñas de casi todo, que se mueve en el oscuro mundo del negocio como buitres volando en busca de........
