28 F… día de Andalucía
Bandera de Andalucía, la Arbonaida, izada en el Patio del Recibimiento del Parlamento andaluz / Rocío Ruz (EP)
Opulenta celebración se espera hoy, día de Andalucía. Insigne fecha para exaltar las virtudes de nuestra tierra, sus componentes históricos más sobresalientes y reconocer a sus hijos más afamados, ilustres y prominentes en muy diversos campos. Claro que el criterio de la designación será el que consideren oportuno las autoridades políticas y administrativas pertinentes. Yo no quiero quitarle méritos a nadie pero estoy convencido de que entre tantos hijos de esta tierra es extremadamente difícil de acertar con la elección y siempre quedarán apartados otros merecedores de tal distinción. Eso sí, dada la tendencia que tenemos al cultivo del nepotismo pudiera aparecer algún sesgo interesado, que no niego ni afirmo, líbreme Dios.
28 de febrero día de fastos
Hoy, 28 de febrero será día de fanfarrias, chirimías y trompetas, de discursos grandilocuentes rayanos en el más puro chauvinismo que engorda egos y va creando opinión sobre lo excelsos que somos. No es cosa menor ensalzar a este pueblo, darle autoestima y elevar su autoconcepto para sembrar un ego pleno de seguridad y gallardía, para evitar y destruir complejos del pasado sumiso y hacer patente el pretérito sublime, aunque haya que retrotraerse varios siglos, pues somos lo que somos también por lo que fuimos, si bien también hubo deconstructores, pasando de un pueblo ilustre, de alto nivel cultural y hábitos envidiables, a ser sometido y colonizado por el peso de las armas, hasta entroncarlo en otra dimensión. Mas esa reflexión se la dejo a los historiadores más avezados que yo en el tema del pasado.
En todo caso, hoy es día de fastos, de exaltaciones y festejos, de manifestaciones pomposas que engordan egos del mundo político, ya casi metido en campaña electoral. Me parece bien y no pondré pega alguna, pero también me gustaría que fuera un día de reflexión sobre cómo andan las cosas en nuestra tierra. Un momento para recordar que no somos tan maravillosos, que los orgasmos intelectuales sobrepasados no caben por falta de motivos para ello. No cabe, o debería no caber, el uso de los fastos para........
