Y verás que no era tan urgente
Tenemos que llegar a todo. Es la sensación constante de la rutina impuesta: el trabajo, los estudios, las obligaciones, la economía doméstica y las preocupaciones cotidianas ocupan nuestro tiempo y pensamientos. Nos hacemos tanto al estrés que, muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta de que no apreciamos estar vivos. Nos preocupamos por asuntos que hoy parecen enormes, pero que en unos años ni........
