La EH
Fue Juan Ramón Jiménez, mi adorado poeta, quien pidió: «Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas». Alguna vez he escrito sobre esto, sobre el nombre de las cosas, sobre su hondo misterio. Seguramente cuando Juan Ramón escribió ese verso no podía imaginar que sería a otra «inteligencia», una artificial, a la que, finalmente, acabaríamos acudiendo para saberlo todo mientras se lo enseñábamos todo con el entusiasmo de quien no sabe lo que hace. Ni que esa inteligencia, lo dicen ahora los propios padres de la criatura, fuese a representar una más que seria amenaza para la humanidad. Lo más terrible de todo esto es que cuanto más avanza la inteligencia artificial (IA) más avanza........
