En agosto nos vemos
La primera vez que vi a Gabriel García Márquez fue cuando vino a Madrid a conocer los talleres de El País, cuando allí seguía, como presidente, José Ortega Spotorno. En ese momento no había otros directores de alto rango en la casa, pero Gabo tampoco lo necesitaba.
Él estaba entonces tratando de hacer, para su país, Colombia, un periódico que supliera lo que según él eran fallas en el uso de lo que siempre se creyó que era el mejor oficio del mundo. Él creía, en efecto, que el periodismo era el mejor oficio del mundo, aunque cabe pensar que entonces él también venía de ser, quizá, el mejor periodista del mundo.
Gabo convirtió este oficio que ahora yo mismo estoy ponderando en una de las grandes noticias periodísticas del mundo. Él mismo era una noticia de periodismo. En aquel viaje que hizo pasar por El País Gabo se obligó a dar algunas lecciones del oficio a alumnos que ya formaban parte de la escuela abierta en el periódico. Alguna de esas veces en las que se metió en un coche para llegar al sitio donde se producía aquel aprendizaje me pidió que le ayudara a dormir.
Gabo no era solo el personaje que fue. Al contrario, la persona que encarnaba era un ser humano preocupado por........
