Con el Deportivo en el alambre, juego revuelto y mágica solución
Mario Soriano en el Sporting-Deportivo / Fernando Fernandez
El Deportivo lleva tiempo refugiándose en los nombres para sostener el proyecto, para justificar en incompatibilidades por qué no funcionaba ese engranaje que le ha producido desvelos a Antonio Hidalgo. Resolvían de manera individual, en jugadas aisladas. Pero no encajaban, nada fluía. Desesperante. Ha tenido que confluir la tormenta perfecta con Yeremay Hernández y David Mella en la camilla para que las cavilaciones del técnico acabasen alumbrando al Deportivo más natural, más orgánico, de los últimos meses. Ese que ocupa las bandas, que no ataca solo por dentro, que va al espacio y no solo pide la pelota al pie, que intenta, de manera aún irregular, la presión tras pérdida, que juega con un delantero que ofrece soluciones, un equipo al que se le ve suelto y confiado con la pelota. Sin excesos, pero al menos un punto de luz que impulse y refuerce la indudable calidad que tiene el grupo. Que no todo lo sustente una genialidad o la fe, esa que le ha llevado a meter 16 de sus 49 goles a partir del minuto 75 de sus partidos. La Zona Dépor. Algo más. Una idea, un plan, una obra propia y reconocible sobre el terreno de juego.
Y no tiene nada que ver con David Mella y Yeremay Hernández, ellos eran los primeros que lo sufrían. Uno empujado al centro, desnaturalizado, donde se le multiplicaban innecesariamente las funciones, o perseguido por las........
