Queridísimo Federico
Un año más estoy aquí. Unos días antes de que todos vuelvan a nombrarte, para llegar hasta ti antes que el calendario. Quizá no haya un lugar mejor para hacerlo que desde tu Cataluña; donde tu presencia permanece en la ciudad de la Xirgu, en aquel Cadaqués con Dalí, en la Rambla que deseaste que no terminase nunca y en esas calles donde decías que te encontrabas con el aire, el Mediterráneo, el espíritu y el alto sueño de amor perfecto.
Este año sucedió algo mágico. Uno de mis artículos apareció en el examen de lengua de unos alumnos. Y, en el mismo documento estabas tú con La casa de Bernarda Alba. Sé que no fue casualidad. Contigo, nunca nada lo es. Y me llevé la alegría de que esa juventud sigue sabiendo de ti.
Agosto sigue emanando........
