Precipitaciones inducidas
Para inducir precipitaciones se utiliza una técnica conocida como siembra de nubes. Consiste en dispersar en la atmósfera partículas de yoduro de plata, que actúan como núcleos de condensación: atraen la humedad presente en el aire y facilitan la formación de pequeñas gotas de agua.
A medida que estas gotas crecen y se vuelven más pesadas, terminan cayendo por efecto de la gravedad en forma de lluvia. El uso de la lluvia artificial se está extendiendo en diversos países y, con ello, también comienzan a surgir conflictos. Algunas ciudades han sido acusadas por regiones vecinas de «robarles» la lluvia al alterar las condiciones atmosféricas en su propio beneficio.
Intervenir en un recurso compartido como la atmósfera plantea, sin duda, nuevos dilemas éticos y políticos que serán cada vez más relevantes.
