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Los últimos habitantes de los pueblos de Asturias que desaparecen: "Mientras se pueda, aquí aguantaré"

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19.04.2026

Los últimos habitantes de los pueblos de Asturias que desaparecen: "Mientras se pueda, aquí aguantaré"

César Llamazales y Manuel Méndez son dos de los más de 300 asturianos que viven como el único vecino de una localidad

César Llamazales, delante de su casa de Casielles (Ponga). / Ramón Díaz

Más de 300 personas en Asturias viven como único habitante de un pueblo. En su gran mayoría se trata de personas mayores que residen solas. En dos extremos de la Asturias rural, César Llamazales y Manuel Méndez son la vida de dos pueblos que el tiempo fue vaciando.

En lo más recóndito del concejo de Ponga, una carretera estrecha, de pendiente desmesurada y con 23 curvas infernales llega a duras penas hasta Casielles desde que se abrió, en 1979. Aquel año, César Llamazales conoció el barco y el avión, porque se fue a cumplir el servicio militar a Tenerife. Dejó por tres meses —libró por un problema auditivo— un pueblo en el que, cuando era niño, había más de 30 alumnos en la escuela.

En su casa eran 10 hermanos, y había otras dos familias superlativas: una con 17 hijos y otra con 15. Fueron muriendo los más viejos y marchando los más jóvenes hasta que solo quedó él. Es el último habitante de Casielles. Podría marchar, pues tiene piso en Cangas de Onís, donde vive su mujer, Rosa Álvarez, pero está dispuesto a resistir: "Mientras se pueda, aquí aguantaré". César Llamazales acaba de cumplir 66 años y se jubiló hace uno. Recuerda de niño las tardes de bolos, los mozos y "les moces". "Era un pueblo de mucho ambiente". Rememora con nostalgia tiempos en los que "no había mucho, pero necesitábamos poco y éramos felices".

Manuel Méndez, ante su vivienda en El Franco. / Tania........

© La Nueva España