"Estamos viviendo un infierno, ya no podemos más", claman los residentes de un edificio de Nueva de Llanes con dos viviendas sociales ocupadas ilegalmente
"Estamos viviendo un infierno, ya no podemos más", claman los residentes de un edificio de Nueva de Llanes con dos viviendas sociales ocupadas ilegalmente
Cerca de un centenar de vecinos protestan junto al Ayuntamiento y exigen una solución a Vipasa, que ha asegura que actuado "con diligencia, celeridad y pleno respeto a la legalidad" y que espera "nuevas actuaciones del juzgado" tras sus denuncias
La protesta por la "okupación" ilegal de dos viviendas sociales en Nueva. / Ramón Díaz
"Estamos viviendo un infierno", claman los vecinos del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Nueva de Llanes, reconvertido en edificio de viviendas sociales y propiedad de Vipasa, empresa adscrita a la Consejería de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos. La situación ha llegado a un punto límite: lo que comenzó como la ocupación ilegal de dos viviendas sociales se ha transformado en un caldo de cultivo para el miedo. Los actos vandálicos y las amenazas que mantienen en vilo a toda la comunidad y a todo el pueblo. Cerca de un centenar de vecinos de Nueva se concentraron esta mañana ante el Ayuntamiento de Llanes para exigir soluciones a un conflicto enquistado que, advierten, acabará en tragedia si las administraciones no actúan de forma contundente.
El edificio de la polémica, gestionado por la empresa pública Vipasa, tiene siete viviendas sociales, de las cuales dos están ocupadas ilegalmente y son utilizadas como pisos de tránsito por personas que van y vienen sin control alguno. A este foco de inestabilidad se suma otra familia con un largo historial de problemas, que reside en régimen de alquiler y a la que los vecinos señalan como la principal fuente de terror en el pueblo.
"Están sembrando el pánico"
"Están sembrando el pánico ya no solo en el vecindario, con amenazas de muerte, también en el pueblo", relata Margarita Puertas, residente del bloque y una de las más afectadas. Sus declaraciones, cargadas de desesperación, retratan una realidad cotidiana insostenible: "Mi hijo y yo a las once de la noche tuvimos que entrar en casa con la Policía. Creo que no hay derecho a que nos hagan esto. Estoy pagando una renta digna y llevamos años sufriendo está situación. Yo ya no puedo más, ya no tengo fuerzas". El suyo es un grito de auxilio, pero también de impotencia y desesperación.
El alcalde de Llanes conversa con varios de los manifestantes, instantes antes de la protesta. / Ramón Díaz
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