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Mabel Soto, cardióloga jefa en el HUCA: "He atendido desde altísimos cargos políticos, como el expresidente Javier Fernández, a compañeros médicos, abogados... Para mí todas las profesiones son muy dignas y jamás hice diferencias"

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21.08.2026

Mabel Soto, cardióloga jefa en el HUCA: "He atendido desde altísimos cargos políticos, como el expresidente Javier Fernández, a compañeros médicos, abogados... Para mí todas las profesiones son muy dignas y jamás hice diferencias"

"En el segundo curso de la carrera fui madre, con 20 años; nadie pensaba que iba a ser capaz de terminarla con buenas notas y que podría cumplir el sueño de ser cardióloga"

"Suelo ver cada año a unos 1.000 pacientes distintos. Siete de cada diez son hombres. Fuera del trabajo, salvé dos vidas: una en el estadio del Tartiere y otra en La Fresneda"

"Vivimos en un mundo tecnológico en el que parece que hacer un electro o una ecocardio o una prueba de esfuerzo es más importante que preguntar al paciente qué le pasa"

Mabel Soto, en el HUCA / Irma Collín / LNE

La ovetense Mabel Soto Ruiz es la responsable de la Unidad de Cuidados Cardiológicos Avanzados del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Una profesional muy querida, casi venerada, por muchos de sus pacientes. Para esta entrevista con LA NUEVA ESPAÑA sólo pone una condición: no desvelar su edad.

¿Cuente algo de sus orígenes?

Mis padres regentaban el mesón La Panoya, que está actualmente en La Estrecha, a la entrada de Oviedo desde La Corredoria. Me crié entre fogones, pero desde mi más tierna infancia siempre quise ser médico. No me pregunte por qué, porque no tuve ninguna influencia familiar. Es una vocación con la que nací y de la que me siento muy orgullosa.

En La Panoya se come bien…

Sí, demasiado bien, en contra de lo que recomiendo a mis pacientes (risas). Ahora lo lleva mi hermano, que es cocinero profesional.

¿Cómo era de pequeña?

Siempre me gustó muchísimo la lectura, soy muy estudiosa y la medicina me fascinó desde el minuto cero. Nunca quise hacer otra carrera. Estudié en las Dominicas, en Oviedo, hasta que me fui a la Facultad de Medicina.

¿Qué recuerda de la carrera?

La carrera para mí fue un poco especial, porque en el segundo curso fui madre, con 20 años. Aun así, la completé bien, en un año más de lo previsto. Fue una época de esfuerzo, porque me levantaba a las seis de la mañana, también los fines de semana, para estudiar y luego sacar a mi hija al parque y disfrutar de ella como madre, de lo que estoy muy orgullosa. Luego, ya en el MIR, tuve otros dos hijos, en el primer año y en el tercero. Tengo una hija y dos hijos. Solo uno de los chicos se dedica a la medicina: es anestesista en Las Palmas de Gran Canaria. Los otros dos se dedican a la docencia en Oviedo.

Mabel Soto, en el HUCA / Irma Collín / LNE

¿Qué decía la gente cuando la veía tener hijos tan joven?

Nadie pensaba que iba a ser capaz de terminar la carrera con buenas notas y que podría cumplir mi sueño de ser cardióloga, que es lo que siempre quise ser.

A lo largo de mi vida me marcaron muchas personas. Una de ellas, mi abuelo materno, con el que me crié muchísimo y era un gran cardiópata. De hecho, murió en una cirugía de bypass aortocoronario cuando yo estaba en cuarto de Medicina. En aquella época solamente había dos plazas de MIR en el antiguo HUCA. Y en mi año sólo una, porque un compañero tenía reservada otra para hacer la mili. Me supuso un gran esfuerzo conseguir una buena nota para poder formarme como cardióloga en Oviedo, porque mi situación personal me impedía ir a otro sitio. Fueron meses de más de 16 horas diarias de estudio.

¿Alguna vez se arrepintió de ser madre a los 20 años?

Nunca, jamás. No fue buscado, la verdad, pero creo que en la vida las cosas siempre pasan por algo. No pude ir a los viajes de los compañeros porque tenía otras obligaciones. Pero en ningún momento quise renunciar a ser médico y a ser lo que soy ahora. Me trajo muy buenas sensaciones y disfruté muchísimo de mi hija. Y ahora tengo tres hijos ya adultos, trabajando. Estoy viviendo como una segunda juventud, mientras otras compañeras están con niños........

© La Nueva España