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El profesor universitario Leandro Benavides Gómez cumple 100 años: "Fui el primer hombre que se incorporó al Opus Dei en Asturias, en 1951"

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17.08.2026

El profesor universitario Leandro Benavides Gómez cumple 100 años: "Fui el primer hombre que se incorporó al Opus Dei en Asturias, en 1951"

"En la Facultad de Derecho fui delegado de los alumnos, y en un discurso público molesté al rector Gendín; pero me salvó el joven y brillante profesor Torcuato Fernández-Miranda", afirma

Leandro Benavides, en un despacho de la Universidad de Navarra. | archivo fotográfico de la universidad de navarra | IRMA COLLÍN

Natural de Grandas de Salime, alumno de Torcuato Fernández-Miranda, doctor en Derecho, profesor universitario, autor de varios libros sobre Economía, primera persona que se incorporó al Opus Dei en Asturias, uno de los fundadores de la Universidad de Navarra, periodista en París, pionero en las facultades de Derecho de San Sebastián y Córdoba, colaborador en varios medios de comunicación (entre ellos, LA NUEVA ESPAÑA). El próximo domingo, 23 de agosto, Leandro Benavides Gómez cumple 100 años. Se hace centenario mientras reside en una casa del Opus Dei en Oviedo, a muy pocos metros del Instituto Alfonso II, en el que cursó Bachillerato en los años 40 y recibió buenos consejos de Baudilio Arce. Tiene una mata de pelo envidiable, una actividad intelectual privilegiada, oye mal, padece gota y se le ve muy bien cuidado. Cada día madruga, se ducha, reza y sigue con viva atención la actualidad del mundo mediante unos auriculares de gran tamaño conectados a la televisión o al ordenador. Últimamente, está muy atento a las novedades sobre inteligencia artificial (IA). Ha resumido su vida ante una grabadora de este periódico en dos sesiones de dos horas cada una.

"Nací el 23 de agosto de 1926 en una aldea que se llama Santa María, en el concejo de Grandas de Salime. Soy hijo de Manuela y Domingo. Fuimos nueve hermanos y hermanas. La mortalidad infantil era frecuente y las dos hermanas mayores murieron. No llegué a conocerlas, porque yo soy el penúltimo. Sobrevivimos seis varones y una mujer. Éramos una familia de campesinos que practicaban una economía de subsistencia, es decir, se producía para sobrevivir. Y los excedentes eran mínimos. A veces se podía vender un xato (ternero) o un cerdo, no tanto porque sobrara, sino porque el dinero escaseaba. No había nada, no había pensiones… Era la época de la pobreza total. Y había que pagar las contribuciones al Estado, o conseguir algo de ropa, o comprar azúcar… Teníamos pluricultivo: centeno, trigo, patatas, toda la cosa de la huerta… Tendríamos una media de seis o siete vacas y xatos. Ovejas, no".

"Grandas de Salime era una villa y era cabeza de partido judicial. Cuando se construyó el embalse de Grandas, de mediados de los 40 a mediados de los 50 del siglo pasado, yo ya estaba fuera. Vinieron a vivir a la zona muchos trabajadores: sobre todo gente de Andalucía, que era donde más desempleo había; mayoritariamente como peones, y algunos como técnicos. Fue un impacto en toda aquella zona. Entonces sí que había dinero, la gente tenía sueldos, había trabajo… En una localidad cercana, Sanzo, en el concejo de Pesoz, se hizo un pueblo para los trabajadores. Ahora queda muy poca gente. La iglesia que se construyó, relativamente buena, está ahora desafectada, algo que a mi hermano el cura, Domingo Benavides, le ponía nervioso".

El papel de un maestro de escuela

"Fui a la escuela a Grandas de Salime porque en Santa María no había escuela. Teníamos que caminar dos kilómetros. Desayunábamos antes de salir y, a veces, llevábamos algo para el mediodía. Ahí es donde para mí cambió mi vida gracias a Benito Marco, un maestro que convenció a mis padres, y sobre todo a mi hermano mayor, Paquito, que era ya bastante cabeza de familia, de que yo estudiara. El Instituto de Segunda Enseñanza más próximo estaba en Luarca. Yo no sabía ni que existía. El maestro se empeñó en prepararnos a mi hermano Domingo, que era un poco mayor que yo, para el Seminario, y a mí para el Instituto".

La enseñanza Secundaria.

"Después, el Instituto de Luarca se transformó en un colegio, el Colegio Cervantes, que era laico. Uno de los dueños era el padre de un compañero mío, Román Suárez Blanco, quien después fue presidente de la Caja Rural de Asturias. El primer año estuve viviendo en una aldea próxima, Otur, con un tío mío. Iba en bicicleta de Otur a Luarca. Después, ya viví en Luarca y los dos últimos años de Bachillerato los hice en el Instituto Masculino de Oviedo, ahora Alfonso II, que me pilla a pocos metros de donde vivo actualmente".

La huella de Baudilio Arce

"En el Instituto Masculino había un profesor de Literatura con el que tenía más trato, porque yo tenía cierta afición a leer y me gustaba la asignatura. Era Baudilio Arce Monzón. Don Baudilio era una........

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