El medio rural de Gijón pone frena a la velutina: "Hay menos que otros años"
El medio rural de Gijón pone frena a la velutina: "Hay menos que otros años"
Las trampas vecinales y las de las autoridades, claves para la remisión de la invasión: "La prevención es la clave"
Por la izquierda, María José Fernández, Beatriz Vigón y Miguel Ángel Sánchez, ayer, con una trampa para velutinas en la asociación de vecinos de Santurio. / Ángel González
Con un cuerpo robusto de color oscuro, un distintivo tórax negro y unas características patas con extremos de color amarillo, este depredador implacable es capaz de diezmar colmenas enteras y generar situaciones de gran peligro en el entorno rural. Se trata de la avispa velutina, una especie invasora que, tras años de lucha, parece haber encontrado un muro de contención en el campo gijonés. Pese a su peligrosidad, los vecinos de las parroquias y zonas rurales, concretamente de Santurio, Monteana y Baldornón, se muestran tranquilos, por el momento, ante la situación a estas alturas del año. Su sentir general se resume en el éxito de la intervención temprana realizada durante la primavera para capturar a las reinas. Tanto la que nace de la iniciativa de los propios habitantes del entorno rural, como a la actividad realizada por las instituciones. Mediante un dispositivo preventivo con 400 trampas del Ayuntamiento y 50 del Principado ya han acabado con 1.094 reinas en sus tres primeras recogidas de trampas. Esta estrategia permite encarar el verano con mayor tranquilidad, siempre bajo la premisa de que "la prevención es clave".
Tino Mendoza, presidente de la asociación «Monte Areo», junto a una trampa contra la especie invasora colocada por el Ayuntamiento en Monteana. / Ángel González
En Santurio, María José Fernández, Miguel Ángel Sánchez y Beatriz Vigón, reciben a este periódico en la sede de la asociación de vecinos "San Jorge". En la entrada del edificio, decorado con un precioso jardín que da la bienvenida, luce colgado un objeto que incluso el más lego en la materia probablemente reconociese como lo que es: una trampa para insectos, en concreto para la avispa asiática.
Se trata de una dispositivo de fabricación casera, como las que aprendieron a manufacturar hace unos años gracias a su presidente, José Luis Pérez, para enfrentarse a un ser que, en aquel momento, se convirtió en una suerte de plaga. "La verdad es que este año está la cosa mucho más tranquila", comentan los tres, mientras enseñan el cebo para la velutina y explican los pormenores del artefacto: a una botella de plástico se le realizan dos agujeros de 9 mm, para que deje........
