Bernardo Vives, el nadador que cruzó el charco para quedarse en Oviedo como histórico entrenador en las piscinas del Cristo
Bernardo Vives, el nadador que cruzó el charco para quedarse en Oviedo como histórico entrenador en las piscinas del Cristo
Leyenda viva de la natación local, el laureado deportista nacido en México pero criado en la plaza de América lleva más de cuarenta años enseñando a nadar en la instalación deportiva autonómica
Bernardo Vives, en una de las láminas de agua del Cristo. / Irma Collín
Corría 1979 cuando un adolescente de catorce años, más acostumbrado a las botas de fútbol que al bañador de competición, entró en la piscina del Club Atlético Universitario (CAU) de Oviedo para mejorar sus brazadas con los hermanos Luis y José Molina, sus primeros profesores de nado, para ir a una competición a la que le habían invitado sus primos en México. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Mientras nadaba, se fijó en él Juan Andrés Pérez, entrenador de la Escuela de Natación Oviedo, en El Cristo, y le fichó. En ese momento el chaval, Bernardo Vives, dejó atrás para siempre todo lo que no fuese el líquido elemento y la natación. «Fue el punto de inflexión y enseñar natación es mi vida», confiesa Vives, que se convirtió en un laureado nadador que dedicó las siguientes cuatro décadas a enseñar a otras tantas generaciones de ovetenses a flotar.
Vives es una leyenda viva de las Instalaciones Deportivas del Cristo. Instructor desde 1981 y entrenador nacional de natación, waterpolo y sincronizada, su vida no se entiende sin el cloro, pero tampoco sin la aventura. Su historia es la de un hombre que ha cruzado el charco –el Océano Atlántico, de ida y vuelta– y ostenta un cuello fornido a base del peso de las medallas nacionales, amén de superar una lesión devastadora para seguir soñando con surcar la superficie acuática a horizontes lejanos.
Bernardo Vives, con las cuatro medallas que ganó en el Campeonato de España de Mallorca en 1996. / Lne
Aunque su voz es........
