Juanjo y Óscar regalan otra estrella a su tierra: el segundo entrenador de España y el médico de la selección regresan a Asturias después de conquistar el Mundial
Juanjo y Óscar regalan otra estrella a su tierra: el segundo entrenador de España y el médico de la selección regresan a Asturias después de conquistar el Mundial
Destacan la "tranquilidad de los jugadores, el liderazgo de Luis de la Fuente y la fortaleza del grupo"
A lal izquierda, Juanjo González, con su medalla, junto a la estatuta de Quini; a la derecha, Óscar Celada, en Luarca. / Marcos León / Miki López
Juanjo González ya está en casa. El segundo entrenador de la selección española ha regresado a Gijón con una estrella más sobre el escudo, aunque todavía no ha conseguido desprenderse del horario de Estados Unidos ni recuperar todas las horas de sueño acumuladas durante un Mundial interminable. Vive junto a El Molinón, con San Lorenzo a pocos minutos y el Cantábrico esperando para ayudarle a regresar poco a poco a la normalidad.
En el occidente asturiano también ha retornado otro campeón. Óscar Celada, médico de la selección española y natural de Luarca, regresa a su tierra tras vivir su quinto Mundial desde el cuerpo médico nacional. Ya ha ganado dos Mundiales y dos Eurocopas, casi nada. Asturias no tuvo ningún futbolista sobre el césped de la final, pero sí contó con dos representantes fundamentales en una expedición de casi 70 personas que convivió durante 52 días con un único objetivo: conquistar la segunda estrella.
Ahora toca recuperar el tiempo perdido. Después llegarán los baños en San Lorenzo para Juanjo, las cañas en el puerto de Luarca para Celada y las comidas con la familia y los amigos. Es el regreso a una rutina que quedó suspendida durante casi dos meses por un torneo que obligó a recorrer Estados Unidos, México y Canadá.
Para el médico luarqués, acostumbrado a las grandes competiciones, el desgaste fue enorme, aunque el tiempo pasó "rápido". "Otras veces permanecíamos en una misma ciudad y nos desplazábamos para jugar. Esta vez fuimos cambiando continuamente, pero la organización ha sido un éxito bestial", resume después de un Mundial que considera histórico también por el ambiente que generó en España.
La imagen que más impresionó a Juanjo González durante los días previos a la final no se produjo sobre el césped. Tampoco en una sesión táctica ni durante un entrenamiento. Lo que más le sorprendió fue la serenidad con la que los jugadores afrontaron el partido más importante de sus carreras. Después de eliminar a Francia en semifinales hubo celebración, pero muy medida. "Eso habla de la mentalidad del grupo. Estaban pensando en la final y en ganarla", explica.
Los dos días posteriores apenas alteraron la convivencia. Los futbolistas seguían con las bromas, las canciones y las conversaciones de siempre, como si delante no esperase una Argentina liderada por Messi y arropada por un estadio mayoritariamente albiceleste: "Veías a los chicos tan tranquilos que parecía que iban a jugar una pachanga. Nos daban una confianza increíble".
La misma sensación sorprendió a Óscar Celada. Después de cinco Mundiales y cuatro Eurocopas, el médico de la selección admite que pocas veces ha visto un grupo con semejante equilibrio emocional. "Les preguntabas qué tal habían dormido y todos respondían que perfectamente. Tenían la adrenalina suficiente para competir, pero sin ese exceso que te impide pensar bien........
