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Rosa Sánchez, la cocinera de Onís que cambió los fogones del bar por una quesería de Gamonéu que atrae a visitantes de todo el mundo

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Rosa Sánchez, la cocinera de Onís que cambió los fogones del bar por una quesería de Gamonéu que atrae a visitantes de todo el mundo

La hostelera montó hace veinte años, junto a su marido y sus hijos, una de las primeras queserías de Gamonéu del Valle, la de Vega de Ario, que ofrece visitas guiadas para dar a conocer su "laborioso" proceso de elaboración

"Funciona muy bien. Vendes quesos directamente a la gente y quedan impresionados con las vueltas que lleva y el trabajo que da", afirma

VÍDEO: Rosa Sánchez, la cocinera de Onís que cambió los fogones del bar por una quesería de Gamonéu que atrae a visitantes de todo el mundo

Rosa Sánchez Gutiérrez siempre se dedicó a la hostelería. Era cocinera y camarera en su propio establecimiento: La Plaza, en Benia de Onís. Hasta que hace 20 años dejó los fogones y la barra del bar para convertirse en quesera. En artesana de uno de los quesos más internacionales del Principado: el Gamonéu.

Esta onisense, de 60 años, dirige junto a su marido, Toño, la quesería Vega de Ario, una de las veinte que integra la Denominación de Origen Protegida (DOP). El matrimonio montó el negocio con ayuda de sus dos hijos, que entonces eran unos "críos", convirtiéndose en una de las primeras queserías de Gamonéu del Valle. Entonces, no muchas personas confiaban en que su queso fuese a tener futuro ahí abajo, fuera del puerto, como toda la vida se hizo. Entre ellos, sus suegros, también productores.

Desconfiaban, principalmente por la temperatura. "Pero lo que ellos no comprendían es que metiendo la leche en frío en el tanque, la temperatura se mantenía". Aquel "experimento" de Rosa y Toño funcionó. Tanto que llevan dos décadas, junto a su hijo Ángel, y han marcado un nuevo camino para el queso Gamonéu. El matrimonio elabora unos 2.000 kilos al mes.

Lo que jamás imaginaron Rosa y Toño es que su quesería fuese a atraer visitantes de todo el mundo. "Empezamos hace cuatro años a hacer visitas guiadas. Las anteriores instalaciones no nos lo permitían. Muchos se acercaban a la quesería y nos preguntaban: 'Oye, ¿se puede ver cómo lo hacéis?'", cuenta. Hasta que la respuesta fue "sí". Prepararon la nueva nave para las visitas y contrataron a "un chaval del Onís" para realizar las visitas durante todo el año. Por el verano, trabaja toda la semana y el resto del año, fines de semana.

Las visitas duran aproximadamente una hora y cuarto y para el negocio familiar supone un "aliciente........

© La Nueva España