El gaitero trotamundos que "jugaba a John Wayne en la plaza de América" de Oviedo y cumplió su sueño irlandés
Oviedo, a pie de calle: Centro (V)
El gaitero trotamundos que "jugaba a John Wayne en la plaza de América" de Oviedo y cumplió su sueño irlandés
Pelayo Coalla jugó a la pelota en el Campo San Francisco y cantó en la Escolanía de la Catedral, que dirigía Alfredo de la Roza, antes de aprender a tocar la gaita con Xuacu Amieva y buscarse la vida en Dublín, Galway y Dingle
Pelayo Coalla, en la plaza de América, detras el edificio construiudo en el solar donde estuvo la casa familiar en la que se crió de niño. / Irma Collín
Nació en el Sanatorio Miñor, hizo la primera comunión el Corazón de María, jugó a la pelota en el Campo San Francisco y cantó en la escolanía de la Catedral de Oviedo. Todo eso, antes de cumplir su sueño: "Siempre quise vivir y trabajar en Irlanda". Pelayo Coalla gusta de ser un trotamundos, siempre con la gaita de compañera y con una base de operaciones que no cambia por nada del mundo: su Oviedo natal y su equipo del alma, el Real Oviedo.
Tiene buena memoria y guarda frescos recuerdos de una infancia feliz. "Viví hasta los once años en Plaza de América, es un edificio que había construido mi bisabuelo, Manuel Victorero, a su antojo, en 1921, en tiempos de Alfonso XIII, en la esquina que lindaba con Villa Magdalena. La fachada tenía un ornamento muy guapo, de los que ya no se hacen. El edificio era de cuatro plantas y vivían allí mis abuelos; mis tíos y tías; unos inquilinos, la familia Zubizarreta, que luego se trasladaron a Marqués de Teverga. Yo vivía con mis padres, José Manuel y Mavita, y con mi hermano Víctor", cuenta Pelayo.
A la izquierda, el edificio de la familia Victorero, donde se crió Pelayo Coalla, en una foto de la Plaza de América de los años sesenta. / C. P. C.
El entorno de Plaza América, asegura, era de lo más agradable para un crío de su edad. "De aquella había mucho menos coche. Jugábamos a las chapas en el borde de la acera, enfrente del Corazón de María y también íbamos mucho al Campo San Francisco y a beber a la Fuente del Caracol. En la parte de arriba del Campo había una especie de fuerte y la osa Petra estaba donde ahora hay una zona de juegos infantiles", detalla Coalla. "Hice la primera comunión en el Corazón de María de los claretianos, con el padre Zalacaín, un sacerdote magnífico, navarro. Los domingos por la tarde, en los bajos de la iglesia, nos ponían las mejores películas del oeste, de John Wayne y John Ford, primero pagábamos tres duros y luego cinco. A los guajes nos prestaba mogollón, luego salíamos a jugar por la Plaza América con pistolas, como si fuéramos indios y vaqueros", rememora.
Las vivencias que permanecen en el "disco duro" de Pelayo Coalla no difieren mucho de las de los niños setenteros de otros barrios........
