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El barrio de Oviedo donde los brotes verdes en la renovación hostelera llegan de afuera: "Nos ha acogido muy bien"

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08.06.2026

Oviedo, a pie de calle

El barrio de Oviedo donde los brotes verdes en la renovación hostelera llegan de afuera: "Nos ha acogido muy bien"

El recambio de este populoso barrio ovetense llega de la mano de emprendedores de Argentina, Venezuela, República Dominicana y Mallorca, que han abierto en los últimos meses y días

El barrio de Oviedo donde los brotes verdes llegan de afuera.

La Tenderina gana músculo emprendedor gracias a la iniciativa de jóvenes y no tanto llegados de Argentina, Venezuela, República Dominicana y Mallorca. Hasta cinco locales de hostelería han abierto en distintas zonas del populoso barrio ovetense, que llegan para sumarse a una oferta necesitada de relevo ante las jubilaciones de chigreros históricos como el del Bar Madrid, que echará la persiana el próximo 31 de julio. Los recién llegados hablan maravillas de un barrio que, es el comentario coincidente, «nos ha acogido muy bien». Cinco historias distintas, con mucha emigración como hilo conductor y las ganas de abrirse paso como reto.

Silvana Gramajo pone pasión y «pastelería típica argentina» en Amelia Café, un local que abrió hace apenas mes y medio. Es la apuesta de una emprendedora muy peculiar. Para empezar esta bonaerense del barrio de Ramos Mejía tiene sesenta años y no partió de su Argentina natal por motivos económicos: «Me vine por la inseguridad, por los robos y los asaltos, la verdad que ahora allá se está viviendo muy mal».

La segunda singularidad de su aventura es el giro que decidió dar a su trayectoria profesional. «En mi país trabajé de diseñadora de indumentaria femenina durante treinta años, la pastelería era mi hobby», confiesa.

¿Y porqué eligió Asturias? Tiene su miga. «Aquí llevo un año, pero ya estaba mi hija desde hace cuatro años. En realidad vine a ver mi hija. La primera vez que llegué a Oviedo me dediqué a pasear; la segunda vez, para ver si me gustaría quedarme a vivir; la tercera vez estuve acá diez días y me fui a Italia para hacerme los papeles porque soy nieta de italianos. Me hice la doble ciudadanía, quedé cinco meses en Italia y en marzo de 2025 volví acá, ya me quedé y empezamos con el proyecto de la cafetería», detalla de manera pormenorizada. Y eso que en un principio rondaba por su cabeza otro tipo de actividad, bien diferente. «Iba a poner un local de estética, pero me dí cuenta que los chinos habían inundado el mercado, no podía competir porque además no sabía del oficio y debía contratar rmucha gente». En ese tiempo de decisiones trascendentales se fue de turismo con sus hijos a Inglaterra. «Nos juntamos todos y un día que íbamos caminando por una callecita sin salida, cortita, miro arriba y veo un cartel que decía ‘Amelia Coffee’. Amelia era mi madre, entonces miro a los chicos y les digo: ¿Ustedes vieron lo que es eso? Es un aviso.La abuela me está diciendo que tengo que poner un café». No había más que pensar. «Mi mamá era brasilera y le encantaba el café chiquitito. Y bueno, pusimos el café más por eso», argumenta Silvana Gramajo, con inconfundible acento bonaerense. Un negocio que ha supuesto «una inversión bastante grande, porque este local no era adaptado a bar, se hizo todo nuevo. Un hijo, que está en Buenos Aires, es diseñador gráfico; el mayor es licenciado en marketing y mi hija Sol, la que vive aquí, es analista de sistemas y nutricionista. Los tres son profesionales y todos tiramos adelante, mis hijos me ayudaron un montón. Esto es........

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