menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional que presume de asturianía: "La política debe apartar sus manos de la justicia"

12 0
31.12.2025

Enrique Arnaldo, en su despacho del Tribunal Constitucional. / LNE

I. Peláez

El magistrado del Tribunal Constitucional Enrique Arnaldo Alcubilla (Madrid, 1957) acaba ingresar en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, justo en medio de la promoción de su nuevo libro, "El deporte en la literatura". Una obra que sus profundas raíces asturianas le llevan a presentarla en la librería Cervantes de Oviedo el próximo 8 de enero (19.00 horas).

¿Por qué unir deporte y literatura?

Ya en el mundo greco-latino, desde Homero a Aristóteles o Virgilio, destacaron que el deporte no era algo marginal en la vida de las personas y lo elevaron a hecho literario. Así ha sido en todo tiempo y lugar, porque el deporte es la única actividad común universal, une a todas las culturas y civilizaciones, aunque en la edad contemporánea explosiona y se hace más trascendente, más transversal. La literatura lo refleja porque es notorio de la realidad. Los grandes de la literatura lo cantan o lo narran: Cela o Vargas Llosa, Delibes o Paul Auster, Marías, Alberti o Hemingway...

¿De dónde le viene su pasión por el deporte?

El deporte no se puede vivir desapasionadamente. Decía Eduardo Sacheri que se puede cambiar de casi todo, pero no de camiseta. Desde niño soy leal a la misma y entiendo inconcebible siquiera pensar en lo que consideraría una traición. La pasión nace del corazón (corazón tan blanco decía Javier Marías) pero también de las vísceras, porque encierra necesariamente subjetividad. Es verdad que, desde Galeano a Vázquez Montalbán, entre otros, han escrito que el deporte es la religión contemporánea. Yo no llego a tanto, pero sí creo que es lo único sagrado (civilmente) que perdura.

Cuatro años y más de 400 libros para elaborar esta obra. ¿La labor de documentación la disfrutó tanto como escribiendo el libro?

Disfruto con la lectura. La literatura no es solo evasión, sino que invita a la reflexión. La literatura es absorbente cuando el libro te cautiva y he sido y soy un devorador de libros. No puedo pasar un día sin tener uno entre las manos. De todos aprendo. Nunca dejo uno sin terminar, aunque aquel que no me enganche lo leo a velocidad de crucero. La idea del libro surgió precisamente de la lectura, cuando comprobé que había coincidencia en varias obras en narrar alguna vertiente o experiencia relacionada con el deporte.

Esa transformación popular ocurrió, también, en la tauromaquia, otra de sus aficiones. Pero rechaza que los toros sean un deporte al uso.

Los toros no son un juego; tampoco una competición. Los toros son un arte. En la plaza sobrecogen los silencios y los olés (a veces los pitos) y en el estadio dominan los cánticos. El toreo es siempre poesía. El deporte es fundamentalmente prosa, aunque algunos lo convierten en poesía como Luis Alberto de Cuenca el gol de Iniesta.

El fútbol ha estado presente en su vida personal y profesional, tanto en Comités de Competición y de Apelación como en el Tribunal Administrativo del Deporte. ¿Una faceta le ha condicionado la otra?

En la infancia, ante la abominable clase de gimnasia que sufríamos en el colegio, el fútbol era nuestra tabla de salvación en los recreos y al finalizar las clases. Continuamos en la adolescencia y durante los años universitarios, pero ampliamos a otros como el baloncesto y el tenis -que es un deporte muy literario como lo demuestra la Memoria: "Ope"n de Agassi o "El tenis como experiencia religiosa" de David........

© La Nueva España