menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Urraca I de León: la primera reina de España, que fue "cancelada" por los hombres, resurge en una gran exposición

15 0
03.04.2026

Urraca I de León: la primera reina de España, que fue "cancelada" por los hombres, resurge en una gran exposición

El Museo de León rescata y rehabilita, en una muestra organizada por el Ayuntamiento leonés, la figura de la monarca española pionera en llegar al trono por derecho propio, de la que ahora se cumplen 900 años de su muerte

Imagen de la reina Urraca I procedente del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela.

La primera vez que una mujer mandó en España (y en Europa) fue en el Reino de León. Y la primera que mandó sobre todos y todo fue la reina Urraca I de León (1081-1126). Acaso por dejarnos una señal simbólica en la historia sobre la decidida voluntad que tuvo esa monarca para resistir en el poder en un mundo de hombres, quiso el azar que la muerte le llegase un 8 de marzo. Es decir, el 8M, que luego sería el Día de la Mujer entrado el siglo XX. Hace ahora 900 años que Urraca pasó a mejor vida y ahora el Museo de León le dedica la exposición «Reina Ella», organizada por el Ayuntamiento de León, que podrá visitarse hasta el 7 de junio en la capital de la vecina provincia. La muestra es, por así decirlo, el final de una maldición machista. Libera a Urraca de «ficciones históricas que durante siglos han distorsionado sus acciones» precisamente por ser mujer. Por otra parte, reúne más de 50 piezas excepcionales correspondientes a la producción artística gestada durante el reinado de Urraca, desde la pintura a la escultura y la arquitectura. Proceden del Louvre (París), del Victorian &Albert londinene, Museo del Prado madrileño o del Metropolitan de Nueva York. Asturias está representada con un facsímil del «Liber Testamentorum», cuyo original está en la Catedral de Oviedo.

Un personaje rehabilitado

La exposición está comisariada por José Alberto Moráis Morán, profesor de la Universidad de león, y por Gerardo Boto Varela, profesor de Historia del Arte Medieval de la Universidad de Gerona. Boto, leonés con raíces en Asturias, apunta que hoy en día que el personaje de Urraca ya está «rehabilitado», un proceso que se completó en los años 80 del pasado siglo con nuevos estudios sobre su figura: «Estamos ante la primera reina soberana de España y la primera reina soberana de la Europa latina medieval, con la salvedad únicamente de las emperatrices bizantinas». Pero esa reina arrastró muy mala fama. «La Ilustración, en el siglo XVIII, comienza a desarrollar alguna mirada un poco más atemperada sobre Urraca. Aunque todavía se entrecruzan voces de crítica muy afilada contra este personaje con otras que defendían que su hacer había sido tan bueno o tan malo como cualquier otro rey».

¿Pero en consistía esa cancelación, por usar un término actual, qué sufrió Urraca precisamente por ser mujer y cuándo se produjo? Todo nos lleva al siglo XII. Así lo detalla Boto Varela: «La crónica más importante coetánea a Urraca, la Historia Compostelana, construye unos perfiles de esta reina donde le endosa unas valoraciones y unas adjetivaciones tremendas. La comparación es con Jezabel como paradigma del Antiguo Testamento que intentó introducir la idolatría por su perversidad moral, política y sexual en el reino. O sea, la pinta como una mujer que lleva al reino hacia su despeñamiento; como alguien que no sabe gobernar por varios motivos. Los términos que voy a usar ahora no son míos, están en las fuentes: dice que gobernó tiránica y mujerilmente. Además de ello se escribe que Urraca escuchaba a personas que cuchicheaban a su alrededor». Es decir, Urraca aparece como un «personaje impulsivo, sin capacidad de templanza y que, escuchando a los que cuchicheaban a su alrededor, como hacen las mujeres, acaba teniendo una personalidad voluble».

Una "maldición biológica"

La línea genealógica y la muerte de su único hermano varón, Sancho Alfónsez, llevó al trono a la hija de Alfonso VI y de la reina Constanza de Borgoña. Así alcanzó Urraca, una mujer, el poder. Gerardo Boto explica el marco mental que le fue aplicado a la primera reina de España por derecho propio: «En esa época se espera, primero, que, conforme a los paradigmas del Antiguo Testamento, todo gobernante sea un hombre. Pero si por instancias históricas y por ‘maldición biológica’ acaba gobernando una mujer, esa mujer debe gobernar ‘varonilmente’. Así, Berenguela de Castilla, madre de Fernando III el Sancho, reina de Castilla en el siglo XIII, gobernó varonilmente. Y ¿cómo gobernó varonilmente, según ese criterio? Pues cediendo el trono de Castilla a su hijo al mes y medio de tenerlo».

Pero Urraca no tenía ninguna intención de hacerse a un lado: «A Urraca le llega el trono no exactamente por accidente, pero sí por fortuna. Se ha muerto el único hombre que había en su linaje que podía heredar y le cae a ella el trono. Urraca ya tenía currículum de gestión, digamos. Había sido titular de la gestión de Galicia como entidad dentro del reino general de su padre y provenía de un linaje de mujeres con capacidad de gestión, el linaje de la familia regia leonesa desde que se funda el infantado con el siglo X».

Una "tiránica mujerilidad"

El «curriculum» de la nueva reina, apunta Boto, no tenía validez alguna frente a su sexo. «Sus contemporáneos eclesiásticos y civiles consideran–y todavía más los que vienen después, como Lucas de Tuy, Jiménez de Rada y Alfonso X el Sabio– creen que su pecado capital, que se expresaba en esa tiránica mujerilidad, es que no cedió el poder, el trono. Entonces, desde ese punto de vista el pecado principal de Urraca es haber querido gobernar, tener la voluntad de gobernar. Su pecado fue que mantuvo el gobierno desde que le llegó hasta su muerte, aunque negoció y concilió con su hijo e, incluso, le cedió gestión cuando hace de su hijo una especie de Príncipe de Asturias (príncipe de Segovia)».

Urraca perseveró. «Y esto es lo que la hace detestable porque, a los ojos de la época, no debería haberlo hecho. En la mirada de todos esos cronistas del siglo XII y de XIII y sus derivados medievales y modernos, Urraca debía ser arrinconada y reducida al silencio, al eclipse. El término técnico sería valorar su gestión como un estricto interregno entre un padre, Alfonso VI, hombre, y su hijo Alfonso VII, otro hombre», añade Boto. «Y es curioso porque esa concepto sobre el reinado de Urraca como si fuera un tiempo en suspensión se mantuvo durante siglos». Había dos modos de mirarla. O cancelarla tras un «telón el silencio» o criticarla. Siempre mal, Urraca.

La realidad: una gobernante negociadora

¿Pero cuál fue la realidad debajo de esa «cancelación machista», por usar de nuevo términos actuales? El comisario de la exposición «Reina ·Ella», lo cuenta así: «Toda la documentación, no las crónicas, todo el corpus diplomático de Urraca está completamente publicado desde hace 20 años. ¿Y qué tenemos ahí? Pues tenemos una señora que establece una serie de alianzas, acuerdos, concesiones según las coyunturas que se le presentan, a veces muy adversas y otras veces más favorables. Eso hace que negocie. Pero negociar es un término que no entra cómodamente desde la perspectiva del gobierno varonil, digamos. O sea, según ese punto de vista, uno gobierna por la fuerza, batalla, se impone. Y la negociación es parte de esa especie de carácter lábil: estás buscando, digamos, sortear las dificultades», detalla Boto.

Al punto, este historiador matiza: «Pero la negociación es, en realidad, es el cálculo de tus propios recursos. Entonces encontramos ante una señora que hace el cálculo de sus propios recursos y está viendo dónde, cuándo y quién le está siendo favorable y quién no. Porque se encuentra con enemigos muy poderosos. En primer lugar, su ex marido, del cual se separa al año de casarse. Se había casado anteriormente y quedó viuda. Y la fuerzan a casarse de nuevo con el rey aragonés Alfonso I El Batallador de Aragón. Se casan a finales de 1109 y en 1111 ya están separados. Esa separación marital da lugar a un conflicto bélico entre el reino de León –o Hispania, como decía Urraca– y el reino de Aragón. En el 1114, tres años después de estar separados, el Papa dicta nulidad matrimonial, ya definitivamente. Y entonces eso acentúa ese conflicto, digamos».

Explica Boto que Urraca «a veces negocia, a veces guerrea y pierde, a veces lucha y gana». Y comenta: «Es muy difícil entender desde nuestra contemporaneidad dónde está el pecado en eso, en que esté negociando, en que esté intentando calcular».

Condenada por ser mujer

Urraca estaba condenada por el mero hecho de haber nacido mujer. «Fíjate qué diferente tratamiento. El padre, Alfonso VI, que tomó Toledo por capitulación en el año 1085, estaba considerado un hito político y militar en el progreso de la frontera. El padre murió en 1109. Esto es, 24 años después de haber tomado Toledo. Y entre esas dos fechas encadenó 23 años de derrotas bélicas, una detrás de otras, por los almorávides. Sin embargo, el padre de Urraca pasa la historia como el gran rey que conquistó Toledo. Su hija Urraca, en cambio, hereda de su padre el gravísimo problema de los almorávides, que ocupan posiciones muy fuertes en torno a Gredos y el Tajo. Pero en el 1114 los conflictos con los almorávides están neutralizados, ya no habrá más. Urraca se pasa el resto de sus años de gobierno luchando contra los del Este, los aragoneses, y contra su hermanastra, Teresa, condesa de Portugal, que quiere ser reina de Portugal. Lucha en el eje Este-Oeste, no lucha Norte-Sur. Así que no es una reina de la Reconquista. Y ahí, al parecer, aparece otro de los pecados de Urraca».

Pero hay otros ámbitos, no solo elbatallador, donde la imagen proyectada por los cronistas de la época y la realidad de la documentación analizada causan otra disonancia de corte machista. «La documentación cuenta, por ejemplo, que Urraca es también promotora de instituciones, fundadora de iglesias dedicadas al Santo Sepulcro, puesto que estamos en el siglo de los cruzados y de Jerusalén. Nos cuenta que ella ha dado dinero y es promotora de bienes varios para iglesias, para la catedral de Compostela, por ejemplo, o para San Isidoro. Y esto es importante porque otro de esos baldones que pesan sobre Urraca , es que esta reina, en su supuesta perversidad iba robando los tesoros de las iglesias», dice el comisario de la exposición leonesa. Y añade con sentido del humor: «No se sabe para qué robaba….si para apostar al bingo, o para pagar a sus mesnadas o por afán de trasladar los objetos de iglesias a palacio».

Como cualquier otro monarca varón

Boto trata de dejar este asunto en sus justos términos: «Normalmente eso fue verdad. Pero no seguramente más verdad en los tiempos de Urraca que en otros tiempos. Porque, como no existía la Reserva Federal de los Estados Unidos, digamos, lo que más se podía parecer a la Reserva Federal de entonces era los tesoros de las iglesias. Ahora bien, los reyes, que detraían habitualmente, después reponían cuando la situación era favorable. Entonces, según el cronista, Urraca aparece con la figura de detractora, una reina que está expoliando, pero el cronista no refiere la figura que luego repone. Y la documentación nos habla de que sí que se está produciendo esas aportaciones hacia iglesias durante el reinado de Urraca. En definitiva, la documentación nos habla de que Urraca se comporta de un modo bastante análogo a los otros reyes».

Una mujer inteligente

Boto confiesa que personalmente no siente ninguna particular simpatía por el personaje de Urraca. «Pero tampoco tengo ninguna antipatía hacia ella. Es un personaje que tiene el mismo derecho a equivocarse que los demás. Urraca seguramente acertó en cosas y seguro que se equivocó muchísimo. Era una mujer inteligente, de muchísimo carácter, eso un seguro. Y era una mujer con voluntad. Una mujer que tiene voluntad de gobierno y que quiere mantener esa voluntad de gobierno. Como decimos en el eslogan de la exposición: querer fue su poder».

Noticias relacionadas

Boto ve en Urraca «una inteligencia casi natural para descodificar cuáles son las circunstancias cambiantes y cómo tiene que buscar el modo más adecuado para proseguir. Porque su reinado no fue un camino de rosas ni todo le fue de cara, en absoluto. Seguramente ha habido otros reyes que han sabido hacer eso, pero Urraca también supo hacerlo. Y lo cierto es no tenía muchos precedentes, como mucho las acciones que podrían haber desempeñado las Infantas de León, que estaban a cargo de territorios vinculados a monasterios».

Aidós a la baliza v-16: la Guardia Civil extrema la vigilancia los conductores que no llevan la v-13 en Semana Santa por carretera o ciudad

Campaña de la Renta 2025: Hacienda permitirá deducir el seguro del coche en la declaración a aquellos que cumplan con los requisitos

Un joven queda en libertad con cargos tras empujar en el parque de Las Palmeras de Gijón a un hombre que murió días después

La pasarela sobre una autovía más grande de España está en Siero y une La Fresneda y Lugones

Adiós a la baliza v-16: la Guardia Civil extrema la vigilancia para que lleves la v-25 por Semana Santa y la entrada en ciudad

En verano se va a llenar': el presagio de los paseantes ante los avances de la primera fase de la nueva playa verde de Gijón

Buscan a un hombre de 75 años desaparecido tras caer en un agujero en Salinas

El nuevo paso a peatonal de la entrada principal a Oviedo que triunfa: 'Es una maravilla

Alarma en Oviedo: un hombre atrincherado aterroriza a un geriátrico con supuestos disparos al aire

VÍDEO: La reverencia de los sanjuaninos a la Dolorosa en Avilés

VÍDEO: Procesión del Viernes Santo en Gijón

VÍDEO: Lluvia de pétalos a la Virgen Dolorosa en la procesión del Viernes Santo en Gijón

Irán derriba un caza estadounidense y rescata a uno de los pilotos

Multitudinario Desenclavo en Villaviciosa, que siguió con devoción y un sobrecogedor silencio la procesión del Santo Entierro

EN IMÁGENES. Multitudinario Desenclavo en Villaviciosa

El Via Crucis viviente de infiesto levanta pasiones


© La Nueva España