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La devoción por el Nazareno mueve a un centenar de vecinos en Luarca: así funciona una de las cofradías más antiguas de Asturias

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30.03.2026

La devoción por el Nazareno mueve a un centenar de vecinos en Luarca: así funciona una de las cofradías más antiguas de Asturias

"Hay mucha gente que te dice que no es especialmente practicante o que no va habitualmente a misa, pero con el Cristo es distinto, es algo muy especial", relata el hermano mayor, Ignacio Méndez

La Semana Santa de Luarca, tiempo de amantes de una imagen: el Nazareno

Las calles de Luarca empiezan a prepararse para uno de los momentos más señalados del calendario local. La Semana Santa no es solo una celebración religiosa en la villa blanca de la costa asturiana: es tradición, memoria y también un ejercicio colectivo de organización que moviliza cada año a decenas de vecinos.

En el corazón de ese engranaje se encuentra la Real Hermandad del Nazareno de Luarca, que vuelve a ultimar los detalles de las procesiones. Fundada en 1695 y considerada una de las cofradías más antiguas de Asturias, en torno a ella gira buena parte de la Semana Santa luarquesa, una celebración que mezcla devoción, tradición marinera y una fuerte implicación vecinal. Su hermano mayor, Ignacio Méndez, Nacho para quienes lo conocen desde siempre, lleva semanas revisando túnicas, pasos y listas de costaleros para que todo esté listo.

El hermano mayor de la Real Hermandad luarquesa, Ignacio Méndez. / Ana M. Serrano

"Todo sigue prácticamente igual", explica con naturalidad mientras repasa la organización de estos días. "En recorridos y horarios no hay cambios". La primera cita fue la bajada del día 24 y la segunda, el Domingo de Ramos. Las imágenes de ambos días lo resumen todo: fervor.

La maquinaria que hay detrás de una procesión

Aunque para el público todo parezca fluir con naturalidad, la preparación exige un esfuerzo considerable. El principal quebradero de cabeza del hermano mayor es completar el equipo de costaleros. "Lo sueles tener todo 'cubierto', aunque siempre hay alguna baja de última hora", señala. La organización de las procesiones implica a cerca de un centenar de personas. Solo para el Viernes Santo, la jornada con más imágenes en la calle, se movilizan decenas de participantes: costaleros, portadores de estandartes, niños con cruces o báculos e integrantes de la hermandad.

Si hay una escena que define estas fechas en la villa es la subida del Nazareno el Jueves Santo. Esa noche la imagen regresa desde la iglesia hasta la capilla de la Atalaya en una procesión que asciende lentamente por las cuestas........

© La Nueva España