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El espíritu de convivencia de San Roque ("alejado de malos rollos") "cabe" en un prao: "Esta fiesta es lo más grande del mundo con o sin lluvia"

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16.08.2026

El espíritu de convivencia de San Roque ("alejado de malos rollos") "cabe" en un prao: "Esta fiesta es lo más grande del mundo con o sin lluvia"

Las peñas convierten durante todo un día el campo en una enorme mesa compartida, donde caben tortillas, chosco o sidra, pero también amigos que regresan de lejos y desconocidos a los que se recibe como si fueran de casa: "Aquí se olvida todo"

Miembros de la peña "Los Despeñaos", en el campo de San Roque. / Noé Menéndez

"La gente está hasta arriba de problemas, pero aquí se olvida todo, estamos alejados de los malos rollos". La tinentese Teresa Rodríguez lo dice rodeada de comida, amigos, ruido y ese trasiego constante de personas que entran y salen de las peñas como si todas fueran una misma casa. Quizá no haya mejor manera de explicar la fiesta de las peñas de San Roque de Tineo que se celebra en el campo del mismo nombre. Durante unas horas, la vida parece reducirse a algo bastante sencillo. No es otra cosa que "sentarse juntos, comer, beber, bailar, reencontrarse y dejar fuera del prao todo lo demás".

Porque esta fiesta "es lo más grande del mundo con o sin lluvia". Y no por la música ni por las atracciones, sino por esa extraña capacidad que tiene San Roque para juntar a quienes se ven a diario con quienes llevan meses fuera. "Vienen amigos de toda la vida, gente que está viviendo en otras ciudades y que igual ves solo una vez al año", cuenta Teresa Rodríguez, quien vive esta cita desde niña.

En su peña son seis familias, pero calcula que por su mesa pueden pasar "más de 200 personas". "Y ninguna se marcha sin probar algo", cuenta. Precisamente muchas peñas acuden a este cita pensando en eso: no solo en quienes pertenecen a la peña, sino en todos los que aparecerán por el camino. Se come, se bebe, se baila y se aguanta pese a la lluvia que apareció a primera hora de la tarde, "hasta que el cuerpo ya no puede más". Porque, insisten los romeros, San Roque es, sobre todo, "convivencia". Una fiesta hecha "de padres y madres, de amigos, de todo el mundo". Una unión, al cabo.

Eso sí, San Roque ha cambiado mucho, claro. Lo sabe bien Severino Peláez, vecino del barrio........

© La Nueva España