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Elegir Barcelona no fue buena idea: Save Europe Act pincha en la ciudad condal

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24.08.2026

A tres calles de Sant Jaume, en la plaza de Sant Miquel, un grupo de turistas sigue a un guía que levanta el brazo para no perderlos. Agosto se acaba y el calor ha aflojado, pero no del todo. Ninguno de ellos parece saber que, a unos metros, dentro de unos minutos, fascistas y antifascistas van a ocupar la misma plaza. Cuando venga el Armagedón, seguro que algún vendedor ambulante tratará de sacar provecho vendiendo tickets para verlo desde una posición privilegiada. Business is business.

Una hora antes de la convocatoria, los antifascistas ya habían tomado más de la mitad de Sant Jaume. Esperaban. Los otros venían a desplegar una pancarta de cuatrocientos metros cuadrados con lo que llaman «el escudo de la remigración», colocada de modo que se viera desde el Ayuntamiento y desde el Palau de la Generalitat. Las dos instituciones de la plaza, convertidas en telón de fondo. Save Europe Act, la campaña identitaria impulsada por el austríaco Martin Sellner y la neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, había elegido Barcelona como primera parada española de su gira europea. Fue una mala idea, visto cómo fueron las cosas. Ninguno de los dos apareció por aquí.

La palabra que traen es remigración y no significa control de fronteras ni deportación de irregulares. Significa expulsión de poblaciones consideradas étnicamente........

© La Marea