Circo en la SEP. Ni a cuál irle
Simultáneamente farsa y tragedia, el pleito entre Marx Arriaga y Mario Delgado muestra las consecuencias de utilizar la educación pública como coto de poder para pagar favores políticos. Por más que ambos se envuelvan en la bandera de la defensa de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y los Libros de Texto Gratuitos, lo que está en juego en el vodevil que escenifican es un asunto de intereses.
Tanto el secretario de Educación Pública (SEP), como el titular de la Dirección General de Materiales Educativos de la institución, son impresentables. Aunque se envuelvan en la noble misión de instruir a la niñez, el que Delgado le haya ofrecido a Arriaga la embajada de Costa Rica (versión actualizada de los famosos cañonazos de 50 mil pesos de Álvaro Obregón a sus detractores), a cambio de su chamba en la SEP, nos muestra la altura pedagógica del encontronazo.
El actual secretario de Educación ha traicionado al magisterio consistentemente. Como senador del PRD, a finales de 2012 e inicios de 2013, se puso a las órdenes de Claudio X. González para aprobar la reforma educativa de Peña Nieto. Según el empresario, el 12 de diciembre de 2012, el senador le llamó jubiloso para contarle que la nueva legislación se había aprobado con su voto a favor.
El 13 de septiembre de 2018, ya como diputado de Morena, Delgado anunció: “Se va a echar abajo la reforma educativa y no va a quedar ni una coma”. Mentira. La legislación educativa aprobada no sólo conservó las comas, sino........
