menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La levedad de llamarse Marx

33 274
18.02.2026

En 1959, el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, fundó mediante un decreto la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), con el objetivo de elaborar, editar, imprimir y distribuir libros de apoyo educativo para la primaria en todo el país. El proyecto fue impulsado por Jaime Torres Bodet, secretario de Educación Pública en aquel sexenio, ante la necesidad de garantizar el derecho a la educación, uno de los pendientes de la Revolución Mexicana. 

A inicios de 1960 se entregaron los primeros libros de texto gratuitos; sus portadas tenían obras de arte nacionalista, como la imagen de La Patria, de Jorge González Camarena. Niñas y niños estudiaban y jugaban al lado de representaciones de heroínas y héroes nacionales mediante la interpretación que de ellos construyeron distintas corrientes artísticas. Durante el periodo neoliberal, el principio revolucionario de garantizar la educación como un derecho se perdió frente al negocio con que una encopetada corte de funcionarios y editores se llenó los bolsillos de dinero. 

La Conaliteg se desvió de su misión educativa para convertirse en un negocio privado. La contratación de empresas surtidoras de papel y........

© La Jornada