Claudia, benemérita de las Américas
Uno. Preliminares: si el título elegido para este artículo puede sonarle algo hiperbólico, lo siento. Me ganó la emoción, tras oír las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia (Barcelona, 18 de abril). https://www.youtube.com/ watch?v=5G1w5PqG4g8
Dos. En un contexto mundial volátil, confuso, totalmente incierto, el brevísimo discurso de Claudia (menos de 10 minutos), fue conciso, preciso y aleccionador. Situándose, por ende, en las antípodas del belicista “Escudo de las Américas” (sic), impulsado por Donald Trump durante un aquelarre al que asistieron once gobernantes del continente, que obedecen sus directivas sin chistar (Miami, 7 de marzo).
Tres. Si llegó hasta acá, y en vista del lógico escepticismo con el que hoy se reciben los discursos políticos, propongo remontarnos al angustioso decenio 1857-67. Época en la que luego de que los tatarabuelos del PAN cedieran por monedas a Estados Unidos más de la mitad del territorio nacional (Tratado de Guadalupe-Hidalgo, 1848), México y los pueblos de nuestra América estuvieron a punto de ser balcanizados, esclavizados y devorados por el colonialismo europeo. Veamos:
1857-58. Fin de la guerra........
