Avalancha navideña
Cada Navidad y cada casa es diferente. Las tradiciones familiares se repiten, se reinventan, se reconstruyen. La Navidad es como las familias, cambia y evoluciona, se transforma con el tiempo, con los años.
Hace unos días pasé de una navidad de tres personas, mi esposa, mi hija y yo, a una de familia extensa, de 17 comensales, donde convivieron tres generaciones, padres, hijos y nietos, además de tíos, primos y otros relacionados política o indirectamente.
Si la navidad pretendía ser “tradicional” con arbolito y nacimiento, las familias ya no eran tradicionales, las había casadas por una, dos o tres leyes, las divorciadas, las arrejuntadas, las recompuestas, la de hijos de dos parejas y la de niños adoptados.
Los preparativos para una mesa de 17 personas fueron complicados, dos mesas juntas y una más pequeña para los jóvenes, tres manteles, dos vajillas y cubiertos de distintos juegos y generaciones, además de copas, vasos, flautas para el champagne y caballitos para el tequila. Ahora comprendo por qué mi abuela decía que la vajilla, debía ser de 24 platos,........
