Manuel Ramos/Elena Poniatowska
Atrás del parque de la Bombilla, en la alcaldía Álvaro Obregón, en la Plaza de San Sebastián, en el barrio o colonia llamada Chimalistac, se extiende a todo lo largo de la izquierda de la plaza, si se entra por la callecita San Ángelo, la casa colonial del Centro de Estudios de Historia de México-Carso (CEHM), a la que acuden de lunes a viernes investigadores y Manuel Ramos, su director responsable del CEHM, desde 1991.
Muy guapo y bien vestido, he comprobado a lo largo de los años cómo se blanquean sus cabellos, y él ha visto cómo los años me van empequeñeciendo hasta caber en una caja de zapatos.
Siempre nos saludamos con afecto, porque Manuel quiso a Shadow, un perro labrador compañero de vida al que yo llevaba todas las mañanas a caminar o, mejor aún, a correr por las veredas del parque de La Bombilla, frente a la pequeña pirámide que resguardaba la mano de Álvaro Obregón.
Shadow corría tras una botella de agua que le regalaba Manuel Ramos ante el beneplácito de secretarias sonrientes; la botella terminaba destrozada en las fauces del labrador negro y el agua regada en la tierra donde Obregón encontró la muerte.
La amistad de Shadow con el investigador duró varios años y cuando murió, Manuel Ramos vino a darme el pésame y juntos lloramos como si la plaza se hubiera quedado huérfana de un alma pura.
Shadow nunca jamás se cansó de correr. Él necesitaba el ejercicio y era tanta su voluntad que varias veces saltó dentro del espejo de agua frente al monumento a Álvaro Obregón. Entonces, yo todavía podía subir las escalinatas que llevaban a la vitrina que conservaba, dentro de un recipiente lleno de un líquido amarillento, el brazo mutilado del general.
Verlo después de subir los escalones, era el premio que daba a mis hijos en la tarde, en La Bombilla. Contemplábamos el brazo y luego bajaban de resbaladilla en los costados de la escalinata.
Cada año, en esa misma explanada, se pone la Feria de las Flores venidas de Xochimilco y otros pueblos de la Ciudad de México, además de un comedero de chilaquiles y mole y churros con chocolate y algodones rosas y no sé qué tantas........
