Roma
Las coincidencias se acumulan, así que trataré de ponerlas en orden y compartir mis reflexiones. Hace unas semanas, con mi pequeña familia: hija y nietos, estuvimos en Roma, sin duda una ciudad asombrosa, cargada de historia y cultura que no llega a los 3 millones de habitantes en su núcleo urbano, pero sí se acerca a los cinco en su área metropolitana conurbada. No sólo por su tamaño, sino por su historia y por las riquezas que guarda, sin duda es una de las ciudades más importantes de Europa o mejor dicho del mundo.
Fue un viaje que nos debíamos; desde muy lejos vimos y oímos al Papa, recorrimos calles atestadas de turistas, admiramos fuentes, monumentos, fachadas y columnas; visitamos la Capilla Sixtina y nos acercamos al espíritu de esa Ciudad que fue capital del Imperio Romano y que ahora lo es de Italia. Pero Roma es algo más, arropa también al Vaticano, un Estado independiente, asombroso. Un Estado que es además el centro mundial e histórico de la religión católica y que lleva más de dos milenios de existencia. Es el centro de la ética de hoy y del pensamiento católico que dicta: “amarás a Dios y al prójimo como a ti mismo”.
A mi regreso, reincorporado a mi trabajo y a mi vida cotidiana en la Ciudad de México, me........
