Fracking y soberanía
En pocos momentos de nuestra historia contemporánea fue más apremiante y válido hablar de la soberanía nacional como lo es ahora. Son diversos los actores y medidas políticas que la amenazan, estropean y debilitan. Lo vemos en el plano de las decisiones prácticas que en nombre de su seguridad nacional y combate al narcotráfico toma el gobierno de Estados Unidos contra los países que no se alinean totalmente con su política, entre ellos, con cierto subrayado, el nuestro; también lo observamos en la oposición partidaria y su expresión mediática y social, sin desconocer medidas del gobierno mexicano –el federal y algunos estatales–, que resultan en el mismo sentido.
Hoy padecemos lo que no pocas voces advertían acerca de los antecedentes intervencionistas y desestabilizadores del embajador Ronald D. Johnson. Se las desestimó y se aceptó su presencia en nuestro país. ¿Para qué entonces sirve el plácet? Su aplicación, en este caso, nos habría ahorrado los graves problemas que hoy enfrentamos con un Lane Wilson igual de peligroso.
La soberanía nacional –que también requiere de decisiones oportunas– se descompone en muy diferentes dimensiones: la territorial, la del subsuelo, la del espacio aéreo, la hidrográfica, la hídrica. Y también la agrícola, la sanitaria, la educativa, la financiera y otras.
La catadura justificadora y demagógica del combate al........
