¿Hacia un nuevo modelo de capitalismo o hacia la lenta autoaniquilación capitalista?
Normalmente gran parte de las poblaciones europeas, sometidas a unas intensas desinformación, manipulación mediática, malformación programada y censura, a duras penas comprenden el mundo en el que están ni perciben el momento extraordinariamente grave que atraviesa la humanidad.
Peor aún es que entre los propios marxistas parece ser que hay quien piensa que la "lucha de clases" es una batería que funciona por sí sola fuera de su retroalimentación con el contexto local, estatal y mundial de cada tiempo histórico, así como del conjunto de condiciones estructurales e infraestructurales que le caracterizan, llegándonos a decir que pronunciarse por las pugnas entre Estados es simplemente tomar partido por unas u otras burguesías.
Pero lejos de ello, la imbricación de la economía mundial y la globalización del capital hacen que las relaciones Capital/Trabajo estén cada vez más condicionadas por las pugnas entre sectores dominantes, así como por las relaciones interestatales dentro del Sistema Mundial capitalista (y de ellas, especialmente las dadas entre unos "centros" actuando cada vez más como bloque imperial recrudecido contra el resto del mundo, y unas "periferias" emergentes que se han ido sacudiendo su condición de tales).
En este sentido, la reestructuración del poder al interior de la clase capitalista conlleva profundos cambios en la composición del poder mundial y de los poderes en cada formación socio-estatal. La lucha de poder entre las clases dominantes y entre las distintas expresiones del capital -por ver, entre otras cuestiones a dirimir, quién habrá de cargar con el capital ficticio endeudador y quién por el contrario resultará al frente de la concentración de riqueza más o menos real que se está gestando-, nos llevan a un escenario en el que:
A) Se da una concentración de la apropiación y del poder de clase en los sectores exitosos del capital a interés financiarizado, que adquieren creciente importancia estratégica. Preparan estas facciones la concentración de poder ante la incertidumbre de la propia evolución capitalista, y ante la creciente evidencia del fin de los índices de crecimiento, a la espera de ser capaces de reaccionar ante las diferentes coyunturas que se presenten (colapso de la globalización, agotamiento de los recursos energéticos, cambio de modelo de dominación y de acumulación).
B) Hasta ahora la expresión económica típica de esa pugna interburguesa e interestatal ha tenido lugar en forma de
- "Guerras de divisas". Las reservas de divisas pasaron de 858.000 millones de dólares a 3,4 billones entre 1990 y 2004 (casi 4 veces), de las cuales el 60% en dólares y cerca del 20% en euros. Con esa acumulación de reservas se pone fuera de servicio capital que no se usa ni para inversiones ni para gastos sociales, y se destina sólo a escudarse contra ataques a la propia divisa y poder defender así el tipo de cambio.
- "Guerra de monedas". Se ha dado una continua presión hacia la devaluación de las monedas para ganar cotas de "competitividad" mundial, dada la hoy asentada vocación exportadora de las economías capitalistas (que buscan en el mercado mundial lo que el deterioro del mercado interno en cada caso no puede posibilitar). Obsérvese la incongruencia y escasas perspectivas de este proceso y de semejante carrera competitiva.
Ello en lugar de "guerras de aranceles", tal como se dio a finales del XIX y principios del siglo XX, debido a la enorme interconexión de todas las economías en el Sistema Mundial capitalista (el capital global requiere, en cualquier caso, de estructuras espaciales abiertas, antes que del proteccionismo).
El que precisamente eso cambie hoy vertiginosamente hacia una "guerra........
