No se avienen a razones
«Todo hombre es tonto al menos cinco minutos al día. La sabiduría consiste en no rebasar el límite», asegura el refranero. Ocurre que, en ocasiones, nos pasamos de esa medida de tiempo, y se corre el riesgo de quedarse del otro lado para siempre, sin que exista ya un remedio. Hay que administrar la estupidez en pequeñas dosis para que no se vuelva crónica, como por desgracia les pasa a los fans de Marvel o a los votantes de Podemos.
Escribe el periodista y crítico de cine asturiano Tino Pertierra en la red social llamada ahora X (y siempre Twitter): «Nadie va a convencerme de que el boxeo es un deporte, que Torrente es buen cine y que los toros son un arte. Así que nunca discuto sobre ello».
Una publicación implacablemente lógica en sus argumentos irracionales. La borró después, tal vez consciente del bochorno propio que provoca vergüenza ajena, pero las redes no olvidan.
Como crítico de cine y escritor de relatos cortos en columnas, Pertierra es una de las plumas más certeras, sensibles y ecuánimes que he leído en un sector bastante limitado, y una persona con la que aprendí mucho, hace ya casi 20 años, haciendo prácticas en el periódico líder del Principado, La Nueva España. Con lo difícil que es escribir bien de cine, sin caer ni en el academicismo ni en la pedantería. Pero toda esa inteligencia entra en estado semicomatoso cuando aparecen en juego los prejuicios y la política.
Hay temas con los que no se aviene a razones. No discute, dice. Entra en modo negación. Las compuertas del raciocinio no dejan pasar más neuronas fritas. El escritor se niega a bajar al barro con los demás, seres cavernícolas y plebe abyecta capaz de entender el boxeo o los toros. Incluso de disfrutar con ambas cosas. Él está por encima de esa barbarie de golpes y sangre. De sudor y acero. Pan, circo y hematomas para chusma bajuna.
Además de publicaciones sobre cine, en su perfil de la red social llama, o retuitea contenido donde se llama, gentuza a Milei, sicario de la pocilga mediática al corresponsal de ABC en Washington, David Alandete; gentuza fascista a Santiago Abascal (ya saben ustedes que, para estos, todo es fascismo) y «cloaquera y franquista» a Ana Rosa Quintana. También comparte publicaciones de Echenique. De Echenique. Hay pocas cosas más lamentables para un escritor que la pérdida absoluta del sentido del ridículo. Parece aquello de una bipolaridad enfermiza, pero el integrismo político vuelve necios incoherentes a las personas más supuestamente sensatas y equilibradas.
Aunque no discuta sobre ello, se podría poner sobre la mesa que el........
