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La guarida del monstruo

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05.04.2026

Uno va perdiendo por el camino la mayoría de certezas que tenía o creía poseer cuando era más joven, ya que nadie pasa por la vida sin que ésta le deje huellas, y las huellas, consecuencias. Quien más y quien menos cuenta con una mochila de experiencias junto con una lista de agravios y cicatrices acumuladas por el rodaje. Lo que va conformando una biografía y una personal forma de mirar y entender el mundo, con unas reglas y unos códigos.Es síntoma de buena salud intelectual incluso la posibilidad de llegar a contradecirse a uno mismo. No reconocerse en lo escrito hace tiempo, porque pensar es también pensar contra alguien, incluso contra el yo del pasado, según marcan el tiempo y la tempestad.

Pese a todas las ideas concebidas y defenestradas, dogmas refutados y juicios sometidos a la tarea crítica, si de algo sigo convencido es que los torturadores de la inocencia son los mayores hijos de puta de esta humanidad.

Da igual que los monstruos se disfracen con sotana, apelen a las fuentes islámicas clásicas para reivindicar su derecho a casarse con niñas de 8 años, o estén bajo el amparo de instituciones estatales para violar desde los pisos tutelados. En estos cuentos de terror real, el monstruo no siempre acaba atrapado.

De uno de esos pisos en Cataluña volvió destrozada Noelia Castillo, de la que se ha escrito tanto que ya no quedan palabras, abrumado por la piedad y la compasión que siempre me han suscitado los suicidas, sean personas complejas con un desolado mundo interior o personas muy normales con las que se ensañó la vida. Teniendo claro que aquí han elegido por ella, y resolvieron ejecutar a una inocente sin capacidad real de decisión, antes que proporcionarle la ayuda necesaria, el foco vuelve de nuevo sobre esos centros infernales.Existen tragedias individuales pero también tramas criminales, cientos de casos en distintas Comunidades. Estamos hablando de abusos sexuales, explotación y redes de proxenetismo que afectan a menores bajo control estatal, donde abundan las fugas y la escasa supervisión.

Menores enganchados a drogas que luego son prostituidos a cambio de dosis, la brutalidad cotidiana, vidas rotas sin remisión, los chavales condenados de antemano, sin una sola oportunidad, con las únicas perspectivas de la depredación, la violencia y la muerte. Un país que sólo puede dar esas alternativas a los niños tiene una grieta enorme en su estructura y también en su armazón moral. Arruinando presentes y triturando futuros.Una nación que no ha puesto en orden la tétrica relación de determinadas élites con los menores, existiendo un velo de oscurantismo sobre los casos del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales, el caso Kote Cabezudo, la red del Raval en Barcelona, el caso Bar España o el de las niñas de Alcàsser. Sombras tan antiguas como la noche de los tiempos, que se siguen volcando sobre los más desprotegidos mientras un inconmensurable silencio lo llena todo de dudas, ante la gran investigación periodística que están aún por hacerse. Qué lugar terrible es un mundo donde los niños son las víctimas más recurrentes, objetivo de tantas aberraciones y culpables que nunca dan la verdadera cara.

En este tema tan espinoso de las tutelas, los medios se cargan de eufemismos para incluir jerga institucional; así, abundan los jóvenes «vulnerables», la necesidad de «buenas prácticas» y los «fallos de protocolo», en vez de señalar sin complejos al Estado y su Leviatán, con sus competencias autonómicas, como paraguas y amplificador de las bestias que se aprovechan de los niños. Tal vez el caso de Noelia, con su trágico final que unos no quisieron y otros no pudieron parar, marque un antes y un después en la conciencia colectiva de todo un país.

Mónica Oltra se sentará en el banquillo por encubrir a su ex marido en la violación de una niña tutelada. Ahora mismo la situación de la política de Compromís es: procesada por prevaricación, malversación, encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos, contra la integridad moral, abandono de menores y actual candidata a la alcaldía de Valencia. Parecería un disparate si no fuera porque en la España del horror socialista y el latrocinio masivo cualquier despropósito es perfectamente viable. A la chica la llevaron esposada al juzgado para declarar contra su agresor. Su testimonio es tan escalofriante como necesario. Sólo en la Comunidad Valenciana fueron denunciados más de 175 casos. ¡Viva la futura alcaldesa!


© La Gaceta