menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Eso que tú has visto no es verdad

16 0
previous day

La semana pasada escribía sobre cómo los prejuicios y el sectarismo político en el mundo cultural se ponían al servicio de Pedro Sánchez y su coalición de esbirros populistas y rapiñadores nacionalistas, usando a intelectuales como una prolongación de su poder en el ámbito del periodismo y la literatura. Ámbito que siempre había sido territorio de libertades y de talento contestatario, y ahora está compuesto en su mayoría por saciados del engrudo vital del presidente, al que perdonan toda clase de golferías, incluido el escandaloso tren de vida de los que están actualmente imputados, procesados o en la cárcel. 

Pero hay que hablar del ciudadano ajeno al gremio de cagatintas lacayos y pedrettes, el que no tiene tantas lecturas ni una capacidad puesta al servicio de la banda.

Me decía un contacto muy cercano, alguien que ha estado en todos los sitios donde ha ocurrido algo relevante y calamitoso en este país (Paiporta, Torre Pacheco, Ceuta…) lo que pasaba cuando lo comentaba con el grupo de amigos de toda la vida de nuestra ciudad natal, muchos de los cuales pertenecen a la merma progre, son escasos de cultura o antiguos votantes de Podemos y otras desgracias intelectuales, incluyendo los fuertemente ideologizados, con el coeficiente de una gallina eléctrica. «Estos subnormales (sic) escuchan lo que yo cuento de todo lo que vi allí y dicen que es mentira».

Resulta bastante chocante, y por supuesto, tragicómico. Alguien que estuvo en el terreno, no precisamente de vacaciones, tiene menos legitimidad en su testimonio que el pazguato que permaneció en casa, tocándose los cojones y formándose una opinión a través del programa de Marta Flich.

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?, preguntaba Groucho Marx en la........

© La Gaceta