La casa roja
A la una y cuatro de la madrugada del sábado, cuando en Granada quedaba despierta esa última guardia de agosto que apura la terraza contra el cierre, la tierra pegó una sacudida de magnitud 5 con epicentro en Alhendín, ahí mismo, en el cinturón de la capital. Los que la sintieron contaron luego que primero llegó el ruido, un fragor sordo que más de uno confundió con un camión descargando cajas de botellines contra la persiana, y después el meneo, como si alguien arrastrara un armario enorme en el piso de arriba, sólo que el piso de arriba era la tierra. Se sintió en Jaén, en Córdoba, en la costa de Málaga y en la de Almería. El 112 atendió más de ochenta llamadas y el Instituto Geográfico, que de primeras había dicho 4,8, corrigió después a 5: hasta la ciencia salió esa noche a la calle a medio vestir.
Y la calle se llenó. Es el rito que iguala a todas las ciudades con falla: el vecindario entero bajó en pijama a las aceras, con........
