El judío al pie del vagón
Una imagen que siempre golpea las conciencias: la de esos judíos al pie del vagón, esperando la deportación, todos en mansas filas, ataviados con sus sombreros y sus abrigos y sus maletas, como cualquier burgués que marchara de vacaciones. Uno siempre se pregunta por qué nadie se levanta, por qué nadie se rebela, por qué nadie se abalanza sobre el fusil del guardia, por qué nadie «hace nada». Si se prefiere una imagen más castiza, pensemos en un Calvo Sotelo, el hombre de orden por antonomasia, asaltado alevosamente en su casa por la policía del Frente Popular: puesto en tal tesitura, Calvo Sotelo termina confiando en los asaltantes porque hay un capitán de la Guardia Civil y éste, al fin y al cabo, es la autoridad. «La autoridad»: esta es la clave. Nadie «hace nada» porque se supone que es la autoridad la que tiene que hacerlo. Y sin embargo…
Uno entiende sin dificultad........
