La mutación del progre
Cada día es más complicado ser de izquierdas, aunque hay todavía hay gente que no se amedrenta ante las evidentes dificultades. La ideología es como un traje que uno se viste, porque le gusta, le sienta bien o, supongo, en algunos casos, porque le conviene. Pero la izquierda es una militancia que exige fidelidad al minuto, y cada poco tiempo cambia la norma de etiqueta, porque sus ideólogos —más bien propagandistas— nunca se están quietos. Así, en un puñado de años, pueden pasar de la lucha obrera a los derechos de las mujeres, de defender el empleo industrial a encaramarse a las fábricas pidiendo su cierre con consignas ecologistas, del orgullo nacional a la monserga globalista, del paz y amor a la guerra y el odio, de la libertad-libertad-sin ira-libertad a la cultura de la cancelación. Eres de izquierdas, te distraes un segundo, y caes en el fascismo, muchacho.
La derecha partidista, la derecha política, oscila más por sus temores que por sus ideas. La derecha sigue siendo bastante local, casi de proximidad. La izquierda está programada para escuchar voces........
