Anatomía de la guayabera
Algunas prendas han hecho historia en la cultura popular. Pongamos, por ejemplo, la gabardina de Bogart, la Harrington de Steve McQueen o el traje solaro de Gianni Agnelli. Más que de ropa, hablamos de objetos totémicos. Con ellos uno podría imaginarse recorriendo San Francisco a toda velocidad o sirviendo criadillas a un diputado socialista en Villa Frescot.
Pocos trapos alcanzan la categoría de mito y se nos estaba escapando la guayabera. El frescor del Caribe merece un hueco en el Olimpo de los iconos vestimentarios, especialmente en España. No reparamos en ello, pero la camisa llegada de ultramar es la versión textil del abrazo transicional. No exige ni polariza. Modera el físico y nos reconcilia con el espejo. Cuanto más escombro corporal hay, mejor actúa sobre él. Su secreto, como diría Bernard-Henri Lévy, es ser........
