Ya te lo dije
Este año recibí sendos avisos de dos amigos senderistas. Me decían que el monte parecía un leñero. Había llovido muchísimo en otoño y en invierno, como ustedes recordarán, y la abundante hierba ya estaba muy seca en primavera. Ardería como la yesca. Era una bomba incendiaria de relojería. Uno me escribía desde Navarra y el otro desde Madrid. Aunque no se conocen entre sí, los dos querían lo mismo: que escribiese un artículo advirtiéndolo.
¿Tenían fe en que mi columna fuese a cambiar la ciega política forestal? No creo. Sólo querían que, cuando estallasen los fatídicos incendios, nadie echase la culpa al cambio climático o hiciese demagogia con la........
