Potencia y acto
Yo era un poco más feliz cuando no sabía quién era Sato Díaz, pero el otro día, para mi desgracia, tuvo este «periodista, analista político, actor y dramaturgo español» que irrumpir en mi vida por repetir, y es la enésima vez, esa estupidez que empodera a tantos farsantes que van de feministas: «Todos los hombres somos potencialmente violadores». Digo que no puede ser feminista porque el feminismo no es más que la consideración de la mujer como un ser humano con los mismos derechos y oportunidades que un hombre, y, así pues, quien denigra al varón es en realidad un misándrico.
Cierto que protagonizar una obra de Cristina Fallarás te marca; como decimos en mi tierra, se pega todo, menos lo bonito. Lo que dice su personaje —el vómito que Fallarás le pone en la boca— es aún peor: «Claro que todos los hombres somos violadores». Aquí ya no hay potencia ni otras finuras metafísicas; aquí ya se nos describe como bestias que solo la civilización, o mejor, que solo la amenaza de punición consigue que no nos echemos encima de cualquier hembra que se nos arrime. Puntualiza el tal Díaz que esa frase la dice un violador; como si eso restase valor a la declaración cuando precisamente se dice que todos los somos en potencia.
Adorna su entrevista Díaz refiriéndose a que «somos violadores en el sentido de que formamos parte de una cultura de la violación», y a mí me gustaría saber........
