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La idea es dejar de ser joven

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06.08.2026

En El curioso caso de Benjamin Button, el personaje imaginado por Fitzgerald nace anciano y rejuvenece con el paso del tiempo hasta morir convertido en un bebé. La historia inquieta porque invierte el orden natural de las cosas e impugna la inexorable flecha del tiempo. Un siglo después, la fantasía de Fitzgerald parece haberse convertido en programa cultural obligado. Adultos copiando estéticas adolescentes de TikTok, obsesión por vestir «Gen Z», tutoriales para parecer más joven, reelaboración constante de tendencias juveniles para cuarentones y cincuentonas. Hay miles de ejemplos en YouTube, Instagram y prensa de moda con tips —anglicismo que, nada más salir, debiera hacernos correr en sentido contrario— para mantenerse o más bien parecer más joven. La pretensión sabia, haber sido joven, lleva años siendo reemplazada por un puerilismo radical que llena los bolsillos de los de siempre.

Hace un cuarto de siglo, Estados Unidos registraba unos 7,4 millones de procedimientos estéticos al año; hoy supera los 25 millones. La revolución no ha sido quirúrgica, sino ambulatoria. Bótox, rellenos, láseres y peelings han transformado una excepción en hábito. El resultado es un mercado global que realiza cerca de 38 millones de procedimientos estéticos al año, más de 20 millones de ellos no quirúrgicos. Los compradores jóvenes están entrando masivamente en este mercado mediante la llamada preventive skincare: productos que se utilizan antes de que aparezcan signos de envejecimiento. El fenómeno ha llegado tan lejos que dermatólogos estadounidenses llevan años alertando sobre las llamadas Sephora Kids:........

© La Gaceta